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Antioxidantes en la prevención del cáncer

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Varias evidencias científicas demuestran inequívocamente que el estrés oxidativo juega un papel fundamental en la carcinogénesis.
Antioxidantes en la prevención del cáncer

Por: Dra. Irina Wilkins*

El daño oxidativo y la carcinogénesis

Varias evidencias científicas demuestran inequívocamente que el estrés oxidativo juega un papel fundamental en la carcinogénesis. El daño al ADN, mediado por especies reactivas del oxígeno (ERO) se considera un evento crucial en la carcinogénesis. Se han reportado al menos 100 diferentes tipos de lesiones oxidativas al ADN. El ataque oxidante a esta molécula puede ocurrir a nivel de las bases nitrogenadas o azúcar, fundamentalmente. El daño a las bases nitrogenadas origina modificaciones de bases, tales como la 8-hidroxi-2-desoxiguanosina (modificación altamente mutagénica). Por otra parte, el daño oxidativo al azúcar produce la pérdida de la base nitrogenada, lo cual genera sitios apurínicos o apirimidínicos (sitios AP) que promueve la ruptura de una o las dos cadenas del ADN, lo que provoca a su vez inestabilidad genética. También pueden generarse entrecruzamientos de las cadenas de ADN. De esta forma, el estrés oxidativo es una causa significativa de daño al ADN, lo que provoca mutaciones e inestabilidad genética. Ambos fenómenos han sido implicados en la carcinogénesis, y se describen en todas las etapas (inducción, promoción y progresión).

El fallo de los suplementos antioxidantes en la prevención del cáncer

Una de las hipótesis en torno a la prevención del cáncer plantea que la suplementación con antioxidantes puede atenuar o evitar dichos estímulos nocivos y daños causados al ADN. Sin embargo, los resultados científicos demuestran la variabilidad de los efectos protectores de los antioxidantes contra la carcinogénesis. Varios estudios clínicos han rechazado las potencialidades de antioxidante sintéticos como las vitaminas C y E, la coenzima Q10, entre otros, para prevenir el cáncer. Un resultado positivo se publicó en 2007, cuando un meta-análisis concluyó que la ingestión de antioxidantes protegió contra el adenocarcinoma de esófago. No obstante, en 2008, un estudio en humanos concluyó de forma inquietante que el uso de suplementos ricos en beta caroteno para la prevención del cáncer de pulmón podía incrementar la mortalidad en fumadores. Otros resultados han evidenciado que en pacientes oncológicos tratados con suplementos de vitamina E y C no se ha reducido la incidencia de cáncer.

A la luz de estos y otros hallazgos similares, algunos autores plantean que la suplementación con antioxidantes sintéticos no posee eficacia en la prevención del cáncer, por el contrario, en algunas circunstancias pueden causar daños potenciales. Por lo que muchos autores coinciden que la manera más óptima de lograr un efecto antioxidante que prevenga la aparición de tumores malignos y su posterior desarrollo, es el consumo de alimentos de origen natural ricos en dichos elementos.

Los antioxidantes de la dieta y la prevención del cáncer

En este sentido, en mayo de 2004, la Organización Mundial de la Salud apoyó la estrategia global sobre la dieta, la actividad física y la salud. En relación con la dieta, la estrategia promueve el incremento del consumo de frutas y vegetales, leguminosas, granos enteros y semillas como las nueces. Se recomendó el consumo como mínimo de 400g de frutas y vegetales al día para la prevención de enfermedades crónicas como el cáncer, entre otras (enfermedades cardiovasculares, diabetes y obesidad).

Un reporte de expertos de la OMS y la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) sobre la dieta, la nutrición y la prevención de enfermedades crónicas, estableció las metas para la nutrición poblacional y también recomendó un mínimo de 400g de frutas y vegetales.

Una revisión sobre el consumo de frutas y vegetales y el riesgo de cáncer, coordinada por la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés), concluyó que el consumo de frutas y vegetales puede disminuir el riesgo de cáncer, particularmente los del tracto gastrointestinal.

La ventaja del consumo de antioxidantes por medio de la dieta radica, entre otros, en el hecho de que en las frutas y vegetales hay una mezcla compleja de antioxidantes, así como otros macro y micronutrientes potencialmente beneficiosos, los cuales pueden funcionar con diferentes cinéticas y dinámicas, potenciando el efecto antioxidante deseado. A diferencia de los suplementos de antioxidantes de forma independiente, por lo que en algunos casos se recomienda el consumo de varios de forma concomitante. Por ejemplo, se recomienda la combinación de vitamina E y C, a la vez que el uso de multivitaminas con microelementos, como el selenio, el zinc, entre otros, han resultados ser más eficaces que cada uno por separado. Lo que radica en la multi-factorialidad y multi-funcionalidad de dichos elementos en las reacciones de oxidación y reducción celular.

En la mayoría de los casos, los antioxidantes presentes en frutas y vegetales son los responsables de los efectos beneficiosos sobre la salud. Los mecanismos anti-carcinogénicos de algunos fitoquímicos así lo demuestran. Por ejemplo, la epigalocatequina (polifenol antioxidante presente en el té verde), tiene acción inhibitoria de la invasión tumoral, la metástasis y la angiogénesis; mientras la curcumina (componente de la planta Cúrcuma longa, especia de uso común en la India) y el resveratrol (polifenol presente en uvas rojas, cacahuete y bayas) pueden inhibir enzimas inflamatorias como la ciclooxigenasa, responsable de la síntesis de eicosanoides (vía reconocida como fuente de ERO y mediadores de la respuesta inflamatoria) y la actividad de factores de transcripción. La curcumina, además, es capaz de incrementar la expresión de enzimas antioxidantes como la glutatión-s-transferasa, la glutatión reductasa y la catalasa en hígado, intestino delgado y riñón. Otro compuesto, el indol-3-carbinol, presente fundamentalmente en la col tiene efecto inhibidor de la activación metabólica de carcinógenos, mientras la genisteína de la soya, tiene efecto inhibidor de las acciones estrogénicas implicadas en el cáncer.

Otro importante blanco para la prevención del cáncer lo constituye la regulación del ciclo celular. Al parecer, los agentes dietéticos son reguladores importantes de la proliferación celular y moduladores específicos de proteínas asociadas al ciclo celular. Agentes dietéticos con poder antioxidante identificados en frutas y vegetales, como los mencionados (curcumina, epigalocatequina, genisteína, además de la apigenina, flavonoide abundante particularmente en apio y perejil), pueden controlar la regulación del ciclo celular en células cancerosas y pueden tener la capacidad de inhibir la progresión del cáncer en muchos órganos.

Así, las propiedades quimiopreventivas de los fitoquímicos se relacionan con su capacidad para bloquear la progresión de microtumores latentes, a través de acciones inhibitorias directas sobre las células tumorales (reducción del daño al ADN y citotoxicidad contra células tumorales) o por efectos sobre el microambiente tumoral (propiedades antiangiogénicas y efectos antiinflamatorios).

Por todo lo anterior, la promoción de hábitos saludables que eviten la generación de las especies reactivas del oxígeno, unido a la ingestión de antioxidantes como componentes de la dieta, pueden conducir al equilibrio apropiado oxidantes/antioxidantes y consecuentemente a la prevención del cáncer.

* Presidenta Asociación Mexicana de Estrés Oxidativo

teléfono de contacto: 00 5255- 56 82 91 00

 

Referencias

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