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Pese a la prohibición de la comercialización de cigarrillos electrónicos, se ofertan en México

· Su uso es un gran riesgo para la salud, y están al alcance de niños y adolescentes

El Diario Oficial de la Federación, publicó un decreto presidencial el 19 de febrero 2020, en el que se prohíbe la importación, exhibición y comercialización del cigarrillo electrónico en México, a pesar de ello, las comercializadoras e importadoras de estos productos se las han ingeniado para seguirlas ofreciendo abiertamente al público.

Los testimonios de niñas, niños y adolescentes son frecuentes, pero hasta el momento no parece haber una autoridad capaz de detener su distribución.

En una pequeña muestra realizada por Códice, SC organización no gubernamental que trabaja temas de salud, en 10 Estados del país, detecto que más del cincuenta por ciento de menores de edad refieren ser bombardeados a través de sus redes sociales con promociones de cigarrillos electrónicos, mejor conocidos como vaper.

Jorge de 17 años contó que hace aproximadamente 2 años acudió a una tienda especializada en este tipo de productos de tabaco, adquirió un vaper, lo único que le solicitaron, además del pago correspondiente, fue firmar un libro donde declaraba ser mayor de edad.

Jorge es asmático, y con el uso de este adminículo se le acrecentó su problema de salud, por lo que decidió dejar de consumirlo.

Recuerda que en el expendio le explicaron que existían diferentes modelos y sustancias para alimentar su vapeador.

Reconoce que inicio en este consumo por curiosidad y por los videos que  llegaban a sus redes sociales con influencer que les mostraban como hacer figuras de humo

Las formas son variadas y pueden ser confundidas con un lapicero o pluma, por lo que los padres rara vez lo detectan.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud OMS, el uso de lo vapeadores  es peligroso, sobre todo entre las personas más jóvenes, ya que contienen sustancias tóxicas y compuestos cancerígenos, que afectan al fumador activo y al pasivo.

Las tabacaleras como Philips Morris, son las principales comercializadoras de estos productos, los promueven haciendo creer a la gente que es una excelente forma para dejar de fumar, y que son 90 por ciento menos dañinos que el cigarrillo tradicional, lo cual es falso.

Georgina actualmente de 70 años, inició en el tabaquismo desde muy joven, cuando decidió dejar de fumar, compró un cigarrillo electrónico, pronto se dio cuenta que su adicción lejos, de disminuir, se acrecentó.

Hace 10 años al pararse de la cama sintió un fuerte dolor de columna que le impidió movilizarse, llamó a su hija, la llevaron al médico y detectaron que tenía dañadas varias vértebras, y una osteoporosis severa, el profesional de la salud le aconsejó dejar de fumar, pero el daño ya estaba hecho.

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