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Ciencia

El reto de reparar el telescopio espacial Hubble, un ‘anciano’ que pierde la vista

· El Hubble ha revolucionado nuestra imagen del Universo desde que se puso en órbita en 1990. Pero tres décadas después, el telescopio espacial falla y hay que arreglarlo.

El telescopio espacial Hubble nos ha mostrado la gran mancha roja de Júpiter, los pilares de la creación, la Gran Nube de Magallanes, o el centro de la Vía Láctea a 27.000 años luz de la Tierra.

“Ha permitido visualizar el nacimiento de nuevas estrellas, o incluso su muerte en forma de explosiones de Supernovas. Además, ha permitido determinar que la expansión del Universo, en realidad, se acelera, lo que indica que hay una misteriosa energía oscura”, explica Martín Guerrero, del Instituto de Astrofísica Andalucía-CSIC.

Sus imágenes las hemos visto con una nitidez imposible de alcanzar desde ningún telescopio terrestre, pero ahora el Hubble se está quedando ciego. Una avería en la memoria de su computadora amenaza con poner fin a tres décadas de exploración del universo.

“Me parece que la reparación ‘in situ’ es muy difícil, ha sido fabuloso lo que le ha dado a la ciencia. Si ahora llega el momento de decirle hasta luego, a lo mejor tenemos que aceptarlo”, indica Alberto Aparici, del Instituto de Física Corpuscular de la Universidad de Valencia

Cuando el trasbordador espacial estaba operativo, los astronautas podían viajar hasta el Hubble para repararlo, pero esa opción no es posible. La NASA intenta subsanar la avería desde la Tierra al tiempo que trabaja en el James Webb, el telescopio que sucederá al Hubble.

“Este tendrá unos ojos más infrarrojos, eso va a permitir estudiar, por ejemplo, la formación de las primeras estrellas del universo, las primeras galaxias…”, añade Guerrero.

“No vamos a tener un segundo Hubble, vamos a tener otros telescopios espaciales que van a tener la misma ventaja que él, pero que van a ser mejores. Lo que ocurre es que, si ahora el Hubble se calla para siempre, posiblemente vamos a tener un hiato de años”, apunta Aparici.

La ciencia espera que el tiempo de silencio sea lo más breve posible para emprender de nuevo su viaje al Cosmos.

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