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Nuevas habilidades cognitivas con las que ya nacen los perros

Después de 14.000 años o más de domesticación, los perros nacen hoy con algunas de las mismas habilidades cognitivas que los bebés humanos. Los lobos, aunque sean criados por humanos desde pequeños, no logran igualar a los perros en esas habilidades. Una investigación lo ha demostrado y ha revelado detalles fascinantes.

La convivencia del perro con el ser humano, más larga que la de cualquier otro animal que haya acompañado a nuestra especie, ha modificado la mente de los perros, dotándola de habilidades para generar lo que se conoce como “teoría de la mente”, la capacidad de ponerse mentalmente en el lugar del humano e inferir lo que este está pensando y sintiendo en algunas situaciones.

El estudio, una comparación de 44 cachorros de perro con 37 cachorros de lobo, todos los cuales tenían entre 5 y 18 semanas de edad, respalda la creencia de que la domesticación cambió no solo la apariencia de los perros, sino también su cerebro.

El equipo de Hannah Salomons, de la Universidad Duke en Estados Unidos, analizó genéticamente a los cachorros de lobo para asegurarse de que no fueran híbridos lobo-perro. Los cachorros de lobo fueron criados con mucha interacción humana. Fueron alimentados a mano, durmieron en las camas de sus cuidadores cada noche y recibieron atención humana casi las 24 horas del día desde pocos días después del nacimiento. Por el contrario, los cachorros de perro vivían con su madre y sus compañeros de camada y tenían menos contacto humano.

Luego se puso a prueba a todos los cachorros. En un experimento, los investigadores escondieron una golosina en uno de dos cuencos y luego le dieron a cada perro o lobo una pista para ayudarlos a encontrar la comida. En algunos casos, los investigadores señalaron y miraron en la dirección en la que se ocultaba la comida. En otros, colocaron un pequeño bloque de madera al lado del cuenco correcto, un gesto que los cachorros nunca habían visto antes, para indicarles dónde estaba escondida la golosina.

Los resultados fueron sorprendentes. Incluso sin un entrenamiento específico, los cachorros de perros de tan solo ocho semanas de edad entendían a dónde ir y tenían el doble de probabilidades de hacerlo bien que los cachorros de lobo de la misma edad que habían pasado mucho más tiempo con personas.

De los 31 cachorros de perro, 17 se dirigían reiteradamente al cuenco correcto. En cambio, ninguno de los 26 cachorros de lobo criados por humanos logró mejores resultados que los obtenibles mediante una suposición aleatoria. Se comprobó que los cachorros no se limitaban seguir su olfato para encontrar la comida por el olor.

Aún más impresionante, muchos de los cachorros de perro lo hicieron bien en su primer intento.

No es que los perros fuesen más inteligentes que los lobos. Los cachorros de perro y los de lobo demostraron ser igualmente hábiles en las pruebas sobre otras habilidades cognitivas. Las diferencias se hicieron evidentes tan solo en lo que respecta a las habilidades de los cachorros para deducir qué pensaban los sujetos humanos en los experimentos e interpretar sus actos.

Otras pruebas mostraron que los cachorros de perro también tenían 30 veces más probabilidades que los cachorros de lobo de acercarse a un humano desconocido.

Y cuando se les presentaba comida dentro de un recipiente que estaba sellado para que no pudieran acceder al alimento, los cachorros de lobo generalmente intentaban resolver el problema por sí mismos, mientras que los cachorros de perro pasaban más tiempo buscando la ayuda de humanos, mirándolos a los ojos como si les dijeran: “No puedo hacerlo, ¿me ayudas?”

El estudio se titula “Cooperative Communication with Humans Evolved to Emerge Early in Domestic Dogs”. Y se ha publicado en la revista académica Current Biology. (Fuente: NCYT de Amazings)

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