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Crean un antiviral muy potente contra el dengue

Cada año, el dengue contagia a hasta 400 millones de personas, hace enfermar a hasta 100 millones y mata a miles de personas. Los síntomas de la enfermedad incluyen la fiebre alta y el dolor muscular y articular agudo. Asimismo, algunos pacientes sufren hemorragias subcutáneas o fugas capilares.

Detrás del origen de la afección se encuentra el virus del dengue, transmitido por un mosquito, presente en prácticamente todas las regiones tropicales y subtropicales y, en particular, en Latinoamérica y Asia. La frecuencia de brotes continúa aumentando y se espera que el virus afecte a millones de personas en las décadas venideras, a medida que el virus se propaga a otras regiones debido al cambio climático global y a otras tendencias globales. En 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya incluyó el dengue en su lista de «Diez cuestiones de salud que la OMS abordará este año».

En la actualidad, no existen fármacos antivirales que puedan prevenir o tratar el dengue. Esto puede cambiar gracias al descubrimiento revolucionario de los equipos dirigidos por Johan Neyts (Instituto Rega de la Universidad Católica de Lovaina en Bélgica) y Patrick Chaltin (CD3/CISTIM Leuven vzw), impulsado en cooperación con un equipo con Marnix van Loock (Janssen Pharmaceutica, N.V.) a la cabeza.

«El nuevo antiviral cuenta con un mecanismo único», explica el profesor Johan Neyts del Instituto Rega. «Junto con el grupo de investigación del profesor Ralf Bartenschlager de la Universidad de Heidelberg en Alemania, hemos demostrado que nuestro inhibidor impide la interacción entre dos proteínas víricas que forman parte de una especie de copiadora del material genético del virus. Si se bloquea esta interacción, el virus ya no puede replicar su material genético. Como resultado, no se crean nuevas partículas víricas».

Con la colaboración adicional del profesor Xavier de Lamballerie (Universidad de Aix-Marsella en Francia), el equipo demostró que en los experimentos  el antiviral era muy efectivo frente a todas las cepas conocidas del virus del dengue.

Los investigadores también ensayaron el inhibidor en ratones. Suzanne Kaptein (Instituto Rega de la Universidad Católica de Lovaina): «Se ha comprobado que incluso una pequeña dosis del medicamento administrado por vía oral es muy eficaz. Además, el tratamiento continúa siendo efectivo cuando ya se ha llegado al pico de la infección. En esos casos, la cantidad de partículas víricas en sangre disminuyó drásticamente en las 24 horas siguientes al inicio del tratamiento. Esto pone de manifiesto la altísima potencia de este medicamento antiviral».

La investigación con ratones apunta a que el inhibidor también podría ser utilizado con fines preventivos. Estos hallazgos son motivo de optimismo, ya que la vacuna del dengue existente solo brinda una protección parcial.

El profesor Johan Neyts (Universidad Católica de Lovaina) explica: «Los medicamentos para el dengue potentes y seguros que puedan administrarse fácilmente en forma de pastillas podrían ofrecer a cualquier persona una protección efectiva durante un período de tiempo determinado. Piensen en las personas que viven en áreas en las que haya un foco de dengue actual: podrían tomar un medicamento para el dengue durante unos pocos días o semanas. A su vez, los comprimidos podrían proteger a los viajeros o trabajadores de las ONGs durante su estancia en regiones de riesgo elevado».

Este fármaco antiviral se desarrollará en una formulación fácil de administrar que pueda ser optimizada para el tratamiento y la prevención de la enfermedad en regiones tropicales y subtropicales en las que el dengue sea endémico.

El desarrollo del antiviral ha sido un largo trayecto, tal como subraya el profesor Neyts. «Comenzamos este proyecto en 2009. En primer lugar, examinamos muchas miles de moléculas en una librería de compuestos del Centro para el Diseño y Descubrimiento de Fármacos (Centre for Drug Design and Discovery, CD3) a fin de dar con una o más moléculas capaces de inhibir el virus en células cultivadas en laboratorios. En otras palabras: comenzamos a buscar una aguja en un pajar. Tan pronto como fuimos capaces de identificar dichas moléculas, los químicos médicos del CD3 pudieron comenzar a trabajar con ellas. Estos crearon numerosas versiones de las moléculas para incrementar su eficacia contra el virus».

Existen cuatro tipos de virus del dengue, y la molécula debe ser igual de efectiva contra los cuatro, añade Patrick Chaltin del Centro para el Diseño y Descubrimiento de Fármacos. «Lograr el objetivo no fue tarea fácil: el proceso de optimización incluía aproximadamente 2000 pasos. Los años de colaboración intensiva acaban de dar sus frutos: un potente inhibidor del dengue que estamos orgullosos de presentar».

Desde 2013, unos científicos de Janssen Pharmaceutica entre quienes figuran Marnix Van Loock, Olivia Goethals y Tim Jonckers, han colaborado estrechamente con los equipos de la Universidad Católica de Lovaina y han acelerado el perfeccionamiento ulterior de las series químicas.

La Universidad Católica de Lovaina y CD3 también albergan planes ambiciosos para luchar contra otros virus. En primer lugar, están buscando medicamentos antivirales de amplio espectro contra los coronavirus. Patrick Chaltin explica: «En el futuro, queremos desarrollar una gama de moléculas antivirales para luchar contra las distintas familias de virus con potencial pandémico, así que no se trata únicamente de los coronavirus. Esto requerirá unos recursos financieros considerables, que estamos intentando recaudar en la actualidad».

El equipo de investigación expone los detalles del nuevo fármaco antiviral en la revista académica Nature, bajo el título “A pan-serotype dengue virus inhibitor targeting the NS3–NS4B interaction”. (Fuente: KU Leuven)

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