Coronavirus

Entre La Libertad y El Derecho en Tiempos de COVID

Hasta dónde puedo tomar decisiones que afectan a la comunidad
Alicia Yolanda Reyes

La epidemia del Covid 19 al igual que en su momento lo hizo la del Sida, e incluso el tabaquismo, nos obliga a replantarnos hasta donde tenemos el derecho o la libertad de asumir conductas que afectan a la comunidad, o a personas cercanas, familiares amigos, compañeres de trabajo etc.
Hace poco más de dos años cuando se empezó a hablar del coronavirus, una enfermedad que estaba afectando a un pequeño pueblo de China, lo vimos como algo ajeno a nosotros.
La comunidad científica se empezó a preocupar cuando se detectó que el famoso cerco sanitario que impusieron las autoridades chinas no estaba funcionando.
En febrero del 2020 se detectaron los primeros casos en México, nadie ni la Organización Mundial de la Salud OMS dimensionó el tamaño de la epidemia, que pronto se convirtió en pandemia.
Dejamos de verlo como algo “que afectaba a otros”, nos empezamos a enterar de mexicanos y mexicanas que habían sucumbido a la enfermedad.
Cada vez el círculo se fue cerrando más; la patología que en sus inicios tuvo una alta mortalidad, ya que al ser algo nuevo no existía un tratamiento específico, como no lo hay ahora, incidió en gentes cada día más cercanas.
De pronto ya no eran desconocidos, sino amigos o vecinos quienes resultaban positivos a la prueba de detección del COVID 19.
En junio del 2020 me tocó ver llegar a mi vecino un hombre en la cuarta década de la vida, con los ojos inyectados, la apariencia de alguien mucho mayor, arrastrando los pies, como si le pesaran toneladas.
A los pocos días supe que tenía COVID, él su esposa y sus dos hijos hicieron una cuarentena de más de un mes, ya que la esposa y el menor de sus hijos también dieron positivo.
La señora me explicó que habían tomado la decisión de encerrarse para enseñarles a sus hijos la responsabilidad de cuidarse y cuidar a otros.
Conocí otros casos en que por razones económicas no guardaron cuarentena y se incorporaron a trabajar en cuanto cedió la fiebre.
Me explicaron que el IMSS le daba incapacidad, pero lo que les pagaban por ella era alrededor del 60% de su salario y tenían deudas que cubrir, y gastos familiares que no podían esperar.
La vacuna se veía como algo lejano, afortunadamente varios laboratorios aprovecharon investigaciones previas sobre el comportamiento de otros virus y pronto se tuvo la vacuna disponible.
México fue de los primeros países en iniciar la compra y distribución de las vacunas disponibles armando todo un proyecto para inocular a la población, iniciando por las personas de mayor edad, e ir bajando a las más jóvenes.
Se apostó a la vacuna como una forma de, proteger a todas las personas, pero oh sorpresa hubo quienes, aduciendo un supuesto derecho, se negaron a recibir el biológico.
A poco más de un año de que se empezaron a aplicar los diferentes tipos de vacunas se ha demostrado la eficacia para disminuir los contagios, pero sobre todo para que las personas que adquieran la infección no enfermen gravemente.
Más del 90 por ciento de las personas que se encuentran hospitalizadas o que han fallecido, no habían sido vacunadas, además de que viven con otras patologías que agravan su situación.
Quienes enferman no solo están sufriendo en su persona los efectos de la enfermedad, están afectando al personal de salud, a sus seres queridos, a la comunidad en general.
Entonces mi pregunta para ellas ¿creen que tienen en derecho de impactar al sistema de salud y a la sociedad por su negativa a vacunarse?
Podrán tener la libertad de negarse a recibir la inmunización, pero no el derecho de afectar a terceros. O usted ¿cómo la ve? (aliciayolandar@hotmail.com)

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