(Multimedia) Sectores público y privado de Brasil proyectan caída en la producción de trigo y más importaciones
SAO PAULO, 6 jul (Xinhua) — Brasil se encamina a una fuerte caída en su producción de trigo en 2026, debido a la reducción en el área cultivada, desalentada por el aumento en los costos de producción y el fenómeno meteorológico de El Niño, lo que amenaza con deteriorar la calidad del grano y elevar las importaciones, según las expectativas divulgadas hoy de los sectores público y privado.
La gubernamental Compañía Nacional de Abastecimiento (Conab) ha estimado que la superficie sembrada disminuirá 13,56 por ciento respecto de la campaña anterior para alcanzar 2.117.000 hectáreas.
En tanto, la firma de consultoría Safras & Mercado proyectó un retroceso aún mayor del 17 por ciento, con una reducción de la producción de 8,12 millones a 5,9 millones de toneladas, equivalente a una caída superior al 26 por ciento.
“El comportamiento es prácticamente unánime en todos los estados productores: reducción de área, menor producción y expectativa de pérdidas de productividad”, afirmó el analista de Safras & Mercado, Élcio Bento, citado este lunes por la prensa brasileña.
Los especialistas señalaron además que el escenario en Brasil responde a una combinación de factores económicos y climáticos.
Los bajos precios del cereal han reducido el atractivo del cultivo frente a otras alternativas agrícolas, mientras que el aumento de los costos de producción, en especial de fertilizantes, así como las dificultades para acceder al crédito, han llevado a muchos productores a disminuir o abandonar la siembra.
A lo anterior se suman los pronósticos meteorológicos de un año influenciado por el fenómeno climático de El Niño, que en el sur de Brasil podría provocar lluvias y temperaturas superiores al promedio durante el invierno o la primavera, al elevar el riesgo de pérdidas en la producción y el deterioro en la calidad del grano.
Brasil, la mayor economía latinoamericana, se encuentra entre los 10 mayores productores de trigo del mundo, pero su producción aún es insuficiente para abastecer el consumo interno, por lo que depende de las importaciones para cubrir el déficit de oferta.

