Sobre la Mesa
Por Mara Olvera
Hay cifras que impresionan. Hay otras que, más allá de la cantidad, obligan a preguntarnos qué está pasando detrás de ellas.
En Hidalgo se habla hoy de más de 125 mil millones de pesos de inversión acumulada durante la actual administración, de 120 proyectos y de más de 163 mil empleos directos e indirectos vinculados con estas inversiones. Son números que colocan al estado en una conversación distinta cuando hablamos de desarrollo económico.
Pero una inversión no termina cuando se anuncia, ni cuando se coloca la primera piedra, ni siquiera cuando una planta comienza a operar.
Ahí empieza otra historia.
La segunda edición de Expo Industrial Momentum, que reúne a más de 60 empresas y busca concretar más de 500 mesas de negocios, pone justamente esa pregunta sobre la mesa: ¿cómo hacer que el crecimiento industrial de Hidalgo también se convierta en crecimiento para las empresas hidalguenses?
Porque atraer una gran empresa al estado genera empleos y actividad económica, sí. Pero el verdadero efecto multiplicador aparece cuando alrededor de esa empresa comienzan a crecer proveedores, pequeñas y medianas industrias, servicios especializados, logística, capacitación y nuevas oportunidades.
Y aquí hay un dato que me parece particularmente importante: de los proyectos de inversión anunciados anteriormente, 63 ya se encuentran en operación, 24 están en construcción y 17 permanecen en fase de planeación. Es decir, estamos hablando de un proceso que todavía está en movimiento y cuyo impacto tendrá que medirse también por su capacidad para generar cadenas productivas locales.
Por eso Momentum resulta interesante.
No solamente porque muestra lo que Hidalgo produce, sino porque busca conectar a quienes producen con quienes necesitan comprar. No se trata únicamente de exhibir una empresa, sino de abrirle la puerta a un contrato, a una alianza, a un nuevo proveedor o incluso a una oportunidad de exportación.
Y eso es fundamental en un momento en el que la propia industria reconoce que existen retos. La industria del vestido, por ejemplo, enfrenta competencia desleal y un escenario complejo para las exportaciones, mientras que empresarios y organismos empresariales hablan de la necesidad de fortalecer la vinculación y generar más oportunidades de negocio.
Entonces, quizá la discusión sobre la inversión en Hidalgo tiene que evolucionar, ya no basta con preguntar cuánto dinero ha llegado, también tenemos que preguntar: ¿cuánto de ese dinero se queda en Hidalgo?, ¿cuántas empresas locales se incorporan a las cadenas de proveeduría?, ¿cuántos empleos son permanentes y de calidad?, ¿cuántas pequeñas empresas logran convertirse en proveedoras de grandes industrias? Ahí está el verdadero desafío.
Hidalgo tiene una ventaja geográfica evidente. Tiene conectividad, cercanía con el principal mercado del país y una vocación industrial que no es nueva. Pero la competencia entre estados por atraer capital es cada vez mayor.
Por eso, la siguiente etapa no puede ser solamente competir por quién anuncia la inversión más grande, tiene que ser competir por quién logra generar el mayor valor local a partir de esa inversión.
En ese sentido, las más de 500 mesas de negocios que se buscan concretar en Momentum pueden terminar siendo tan importantes como un anuncio multimillonario. porque detrás de cada mesa puede haber una empresa que encuentra un cliente, un proveedor que consigue un contrato, o un trabajador que obtiene un empleo.
Eso es lo que tendría que significar hablar de Hidalgo como una potencia industrial en marcha.
No solamente que lleguen más empresas, sino que las empresas que ya están aquí tengan más oportunidades de crecer.
No solamente atraer capital, sino lograr que ese capital genere nuevas capacidades dentro del Estado.
Y quizá esa sea la pregunta que debemos hacernos ahora que las cifras de inversión comienzan a ser históricas: ¿Estamos construyendo solamente un Hidalgo atractivo para invertir o estamos construyendo un Hidalgo capaz de crecer a partir de lo que se invierte en él?
La diferencia parece pequeña, pero puede determinar qué tan profundo será el desarrollo económico que estamos construyendo.

