RÍO DE JANEIRO, 27 ago (Xinhua) — Brasil tiene ante sí la oportunidad para convertirse en uno de los principales polos de centros de datos de América Latina, impulsado por el avance de la inteligencia artificial (IA), la expansión de su infraestructura digital y una matriz energética con elevada participación de fuentes renovables, consideraron especialistas.
“Brasil vive un momento estratégico para consolidarse como un ‘hub’ de datos en la región”, afirmó el superintendente de Investigaciones de la Fundación Getulio Vargas (FGV) Energía, Felipe Gonçalves, en diálogo con Xinhua.
El experto señaló, sin embargo, que transformar ese potencial en inversiones concretas exigirá resolver desafíos relacionados con el suministro eléctrico, las redes de transmisión, la seguridad jurídica y la soberanía digital.
Detalló que el reto consiste ahora en coordinar la expansión de la infraestructura digital con la planificación energética y las condiciones regulatorias necesarias para atraer capital.
“El desafío es construir soluciones que concilien innovación, seguridad jurídica, eficiencia energética y competitividad”, resumió.
En esa línea, Thiago Ivanoski, director de Estudios Económico-Energéticos y Ambientales de la Empresa de Investigación Energética (EPE), advirtió que el crecimiento de la IA está elevando rápidamente la demanda de capacidad de procesamiento, así como la demanda de electricidad de los centros de datos en Brasil, que podría alcanzar los 20 gigavatios (GW) en los próximos 10 años.
Detalló que para 2030 las estimaciones ya apuntan a una carga de 5,6 GW, después de que las proyecciones aumentaran en 2,2 GW en apenas cuatro meses.
“Fue una variación muy significativa”, señaló Ivanoski, quien atribuyó ese crecimiento a la aceleración de los proyectos vinculados a la IA y la infraestructura digital.
La expansión ya comienza a reflejarse en el sistema eléctrico brasileño: entre enero de 2025 y julio de 2026, el Operador Nacional del Sistema Eléctrico recibió 137 solicitudes de acceso de centros de datos, que en conjunto representan una demanda de 12 GW, de los cuales ya fueron emitidos dictámenes de viabilidad para ocho GW y más de dos GW cuentan con contratos de transmisión firmados.
Por ello, a decir del directivo, uno de los principales desafíos será garantizar energía suficiente y confiable para instalaciones que pueden alcanzar cientos de megavatios de capacidad, además de ampliar las redes de transmisión.
En tanto, para Carlos Azen, jefe del Departamento de Industrias de Tecnología de la Información, Telecomunicaciones y Economía Creativa del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), la dimensión de los proyectos también requerirá mecanismos de financiación de largo plazo.
“Cada megavatio puede requerir cerca de 10 millones de dólares de inversión. Cuando se habla de proyectos de un GW, se está hablando de emprendimientos de alrededor de 10.000 millones de dólares”, explicó.
Azen destacó que Brasil cuenta con una ventaja competitiva gracias a su matriz energética predominantemente renovable, y consideró que la creación de nueva demanda puede impulsar inversiones, empleo y desarrollo.
Actualmente, el país también busca reforzar su infraestructura digital y su capacidad de procesamiento de datos, mediante el Plan Brasileño de Inteligencia Artificial prevé inversiones de 23.000 millones de reales (unos 4.400 millones de dólares) hasta 2028.



