Por María Alejandra Carrasquilla
PANAMÁ, 16 sep (Xinhua) — Las presiones del Gobierno de Estados Unidos en Panamá constituyen una “escalada neocolonialista” en virtud de la Doctrina Monroe, afirmó el historiador e investigador en filosofía y ciencia política del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad de Panamá, Samuel Prado.
En entrevista con Xinhua, el académico señaló que lo que Washington ha calificado como “una guerra contra el narcoterrorismo” sirve de “excusa” para mantener la presencia militar en la región.
Prado puso como ejemplo, la reciente visita del secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, para la clausura del “Ejercicio Multinacional PANAMAX 2026”, un entrenamiento militar en el que participaron 19 países, incluido Estados Unidos, y que busca preparar a personal ante posibles “amenazas” al Canal de Panamá.
“Lo que busca Estados Unidos, dentro de su seguridad hemisférica, es tener un control efectivo y militar del Canal de Panamá. Este tipo de ejercicios expone la seguridad del Canal, porque la seguridad del Canal es la neutralidad del Canal propiamente dicha”, alertó el experto.
El entrevistado agregó que el cumplimiento del Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá “coloca a Panamá al margen” de cualquier conflicto.
El historiador consideró que la presencia militar estadounidense es un “retroceso”, al recordar la época en que Washington mantenía en Panamá la antigua Zona del Canal.
El especialista argumentó que para el Gobierno de Estados Unidos, el Canal de Panamá, más allá de tener un valor comercial y logístico, representa un símbolo de proyección del poder estadounidense hacia América Latina y el Caribe.
“Consideran al Canal como un símbolo de lo que ellos lograron a nivel hegemónico. Para ellos, el retorno simbólico del control del Canal es parte del eslogan ‘Hacer a América grande de nuevo’, que se enmarca dentro de la política del presidente estadounidense, Donald Trump”, dijo.
El Canal de Panamá, una vía navegable artificial que conecta los océanos Atlántico y Pacífico, fue iniciado por los franceses a finales del siglo XIX y concluido por Estados Unidos en 1914, luego fue transferido a Panamá en 1999, en cumplimiento de los Tratados Torrijos-Carter, firmados en 1977 por el entonces presidente estadounidense, Jimmy Carter (1977-1981), y el líder panameño Omar Torrijos (1968-1981).
El investigador reconoció que aunque Panamá estuvo durante un periodo histórico bajo la “tutela” de Estados Unidos debido a su larga relación con la ruta interoceánica, durante la administración del presidente estadounidense Donald Trump, tanto él como sus funcionarios han utilizado discursos “más violentos y agresivos”.
“Las propias acciones del Gobierno, como las de su embajador (en Panamá, Kevin Cabrera), que interviene en nuestros asuntos internos, en nuestras relaciones soberanas e independientes que tenemos con otros países y dicta pautas sobre cómo tiene que ser nuestra política interna”, aseveró.
Las interferencias del Gobierno estadounidense en Panamá son parte de un relanzamiento del imperialismo y la hegemonía, según puntualizó Prado.
“Su hegemonía va a ser más dura, más impositiva, con menos márgenes de autonomía con respecto a nuestras decisiones. Como dijo el propio Omar Torrijos, ‘estamos bajo el paraguas del Pentágono’, no de una forma aparente, sino real. Eso es muy peligroso para los intereses nacionales de nuestro país”, agregó el entrevistado.
Para Prado, el resurgimiento de la Doctrina Monroe, impulsada por Trump, afecta a Panamá en los aspectos político, económico y diplomático, al sugerir el Gobierno estadounidense con qué países se pueden mantener relaciones.
Nacida en 1823 y presentada como directriz política al Congreso por el presidente James Monroe (1817-1825), dicha Doctrina establece el predominio de Estados Unidos en la región bajo el precepto de “América para los americanos”, entendidos estos como los estadounidenses.
“Surgen muchas interrogantes de lo que ellos plantean versus el mundo en el que vivimos, un mundo globalizado e hiperconectado, en el cual tenemos que tener relaciones respetuosas con diferentes Estados”, subrayó.
El investigador afirmó que Panamá tiene que mantenerse como un país soberano e independiente y “debe tener el manejo de sus propias relaciones exteriores con todas las naciones del mundo, también con Estados Unidos, siempre y cuando sea en el marco del respeto”.


