WASHINGTON, 24 sep (Xinhua) — El presidente de China, Xi Jinping, y su esposa, Peng Liyuan, asistieron el jueves por la noche a una cena de Estado ofrecida por el presidente estadounidense, Donald Trump, y su esposa, Melania Trump, en la Casa Blanca.
Xi y Peng fueron recibidos cordialmente por la pareja presidencial estadounidense a su llegada. Ambas parejas presidenciales posaron para fotografías y se reunieron con los invitados a la cena.
Xi y Trump pronunciaron sendos discursos después del inicio de la cena.
Xi transmitió sus más sinceros saludos y sus mejores deseos con motivo del Festival del Medio Otoño a los estadounidenses de todos los sectores de la sociedad que se interesan por el futuro de las relaciones entre China y Estados Unidos y apoyan su continuo desarrollo.
Xi señaló que Trump realizó una exitosa visita a China en mayo y que ambos jefes de Estado han intercambiado visitas de Estado en menos de seis meses, haciendo historia en las interacciones bilaterales.
Afirmó que, durante su visita de esta ocasión, se han alcanzado nuevos consensos sobre muchos asuntos, lo que ha añadido nueva connotación a la relación China-Estados Unidos constructiva de estabilidad estratégica y proporcionado nueva orientación estratégica para los nexos bilaterales.
Xi subrayó que, hace más de 200 años, poco después de su independencia, Estados Unidos dirigió su mirada hacia China. Los dos países comenzaron a comerciar entre sí, intercambiando mercancías para satisfacer sus respectivas necesidades y aprovechando sus fortalezas complementarias.
Tras recordar que hace más de 80 años, los pueblos chino y estadounidense lucharon hombro con hombro contra los agresores militaristas japoneses, Xi aseguró que esa amistad, forjada en sangre y fuego, perdurará sin duda de generación en generación.
Hace más de 50 años, la “diplomacia del ping-pong” entre los dos países reabrió la puerta a los intercambios bilaterales que había permanecido cerrada durante años, señaló Xi, para quien los estadistas chinos y estadounidenses de la vieja generación, con la sabiduría política plasmada en “una pelota pequeña que puede mover el globo”, pusieron en marcha el proceso histórico de normalización de las relaciones entre China y Estados Unidos.
Xi dijo que la historia de un estadounidense llamado Ronald Sakolsky, quien hace más de 20 años brindó apoyo financiero a la trabajadora china dedicada al control de la desertificación Yin Yuzhen para sus esfuerzos de plantación de árboles, conmueve los corazones de numerosos chinos y constituye un ejemplo destacado de los intercambios amistosos entre los dos pueblos.
Xi indicó que los intercambios bilaterales han ayudado a fomentar la comunicación de corazón a corazón entre ambos pueblos y a cimentar el apoyo popular a la amistad y la cooperación entre China y Estados Unidos.
“Hoy, hemos llegado una vez más a una nueva coyuntura histórica para las relaciones entre China y Estados Unidos”, declaró Xi.
La promesa de Trump de hacer a Estados Unidos grande de nuevo y el compromiso de China con lograr la gran revitalización de la nación china son objetivos ambiciosos que pueden reforzarse mutuamente, abundó el mandatario chino.
En su opinión, China y Estados Unidos deben actuar como grandes países responsables, cumplir las expectativas de sus pueblos, ir al compás de la tendencia de los tiempos y explorar un nuevo camino para que los grandes países puedan llevarse bien.
Como un río que nunca deja de fluir, la historia nunca queda parada, afirmó Xi, quien añadió que la amistad entre los dos pueblos es una causa digna que alberga grandes perspectivas.
Ambas partes deben unir sus manos y avanzar codo con codo, cultivar las hermosas flores de la amistad entre China y Estados Unidos y escribir un nuevo capítulo en sus relaciones amistosas, concluyó.
La cena de Estado se desarrolló en un ambiente cálido y cordial, con destacadas actuaciones de artistas estadounidenses.

