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Pelon No.1: Un lujo al alcance de todos 

 

  • La marca lanza una edición limitada de 600 piezas que juega con los códigos de exclusividad para demostrar que la indulgencia no tiene que ser inalcanzable

Pelon decidió llevar uno de los dulces más reconocibles de México a un territorio que nadie veía venir. El resultado es Pelón Nº1, una edición limitada que reinterpreta su icónica silueta, transformándola en una obra de arte, como si se tratara de una pieza de colección.

¿Los detalles?  Una  botella de cristal soplado, manufacturada por Nouvel Glass, que contiene el sabor a tamarindo picosito que todos conocemos, acompañado de hojuelas de auténtico oro comestible en su interior. Y para hacerlo todavía más especial, sólo existen 600 piezas en el mundo.

Aislinn Derbez y una nueva manera de entender la indulgencia 

Para presentar esta edición, Aislinn Derbez se suma como embajadora de Pelón Nº1 y como parte de una campaña que juega precisamente con una pregunta que cada vez cobra más sentido: ¿qué consideramos realmente un lujo?

Porque quizá no siempre se trate de aquello que tiene el precio más alto o es imposible de conseguir.

A veces el verdadero lujo es dormir cinco minutos más. Pedir tu postre favorito. Cancelar un plan para quedarte en casa. Comprarte flores porque sí. Viajar. Compartir una carcajada con alguien que quieres. O darte ese pequeño gusto que no necesitas justificar.

Esa es la filosofía detrás de Pelón Nº1: la indulgencia va más allá del mundo del lujo porque el placer no tiene precio.

De la tiendita a la vitrina

El contraste es parte de su encanto. Pelón Nº1 conserva una silueta inmediatamente reconocible para generaciones de mexicanos, pero la lleva a códigos que normalmente encontraríamos en una pieza de joyería o en una fragancia de edición especial.

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La botella fue moldeada en cristal con precisión, mientras que el tamarindo incorpora delicadas hojuelas de oro comestible. La experiencia continúa con un empaque diseñado para convertir el momento de abrirlo en todo un ritual, acompañado por su certificado de autenticidad.

Todo en esta edición juega con los códigos de lo exclusivo, pero sin perder aquello que hace reconocible a Pelon: su personalidad irreverente, divertida y muy mexicana.

Porque, seamos sinceros: ponerle oro a un Pelón es tan extra que nos encanta.

Es edición limitada

Y aquí viene el detalle que probablemente hará que más de uno quiera tenerlo antes de siquiera pensar en abrirlo.

La producción de Pelón Nº1 está limitada a sólo 600 piezas en el mundo, convirtiendo cada botella en una edición numerada y en uno de esos objetos que viven a medio camino entre el antojo y el coleccionismo.

El Palacio de Hierro, es el escenario que termina de completar el juego de contrastes de esta edición: uno de los dulces más icónicos de México llegando a un escenario inesperado para demostrar que lo extraordinario también puede ser accesible. 

Pero quizá la parte más interesante de Pelón Nº1 sea precisamente esa contradicción. Después de todo el cristal, el oro, la edición limitada y el ritual, la idea detrás del proyecto vuelve a algo mucho más sencillo: disfrutar lo que nos gusta también puede ser un lujo. Y que mejor si además tiene tamarindo, chile y un poquito de oro.

Pelon demuestra que el verdadero lujo, no tiene precio… cuesta solo $20

Pelon Number One, un lujo al alcance de todos. 

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Con Pelón, la vie est belle. Dolce et picosità.

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