Enfermedades

La actividad física fortalece el sistema inmunológico de quienes viven con VIH – Sida

La práctica de ejercicio físico en forma regular y moderada, no puede controlar la acción del virus, pero sí ofrece una mejor calidad de vida a quienes son diagnosticados con su presencia, según se reseña en el portal web de la InfoRed Sida.
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La actividad física fortalece el sistema inmunológico de quienes viven con VIH – Sida

El cumplimiento puntual del tratamiento médico y la adopción de hábitos saludables, son las armas más efectivas para controlar el virus del VIH una vez que ha penetrado en el organismo.

Junto a la dieta balanceada, rica en sustancias antioxidantes y vitaminas que aumenten las defensas, se debe incluir la práctica de actividad física regular, a fin de incrementar el bienestar y combatir algunos de los inconvenientes ocasionados por el virus o por la administración de los medicamentos antirretrovirales.

Es importante tener en cuenta que la práctica de ejercicio físico en forma regular y moderada, no puede controlar la acción del virus, pero sí ofrece una mejor calidad de vida a quienes son diagnosticados con su presencia, según se reseña en el portal web de la InfoRed Sida.

Fortalecer la masa muscular, mejorar la resistencia cardiaca y pulmonar, contribuir en la salud de los huesos, reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, así como frenar el estrés y el incremento de la grasa abdominal, son algunos de los beneficios que regala el practicar alguna actividad física cuando se vive con VIH – Sida.

Además, el ejercicio colabora en la estabilización de las células linfocitos CD4 (responsables de la respuesta inmunitaria) y en la mejora del apetito, sueño y control del azúcar en sangre.

Todo con moderación

Todo con moderación

Una rutina de 20 a 40 minutos de actividad física, al menos 3 veces por semana, es la recomendación para ejercitarse saludablemente.

InfoRed Sida advierte que la fatiga puede interferir en algunas de las actividades físicas, cuando se vive con el virus y se sobreentrena. Por ello, es indispensable no sobrepasar la resistencia con que se cuente y adecuar el ejercicio a la condición física particular, a fin de ir avanzando con el paso del tiempo y evitar lesiones.

Elegir actividades deportivas que no supongan una obligación, si no que por el contrario, diviertan y ayuden a escapar de la rutina, es una recomendación valiosa a la hora de decidir ejercitarse.

El entrenamiento con pesas o ejercicios de resistencia, son de las mejores formas de aumentar la masa muscular, que puede perderse por la enfermedad por la acción del virus. Combinar este entrenamiento con 30 minutos de ejercicio cardiovascular, puede ser una buena forma para mejorar la composición corporal y mantener bajos los lípidos y azúcares de la sangre.

Practicar un deporte de competición o formar parte de un equipo deportivo no presenta ningún riesgo de transmitir el VIH a otros atletas o a los entrenadores. Lo aconsejado para evitar inconvenientes es evitar lastimarse y en caso de ocurrir, cubrir las heridas e incorporarse a la actividad, cuando las lesiones cicatricen.

De igual manera, es necesario recordar hidratarse lo suficiente antes, durante y después de la actividad física, para reponer los fluidos perdidos.

Con información de la InfoRed Sida