Enfermedades

Tumores cerebrales, la importancia de su detección temprana

La detección temprana de los tumores cerebrales tanto en menores como en adultos hace la diferencia entre la vida y la muerte, señala el neurólogo Rodrigo Mercado, al tiempo que invita a las personas a estar alertas ante los primeros síntomas.
image

Tumores cerebrales, la importancia de su detección temprana

Por: Alicia Yolanda Reyes

Alicia Yolanda Reyes Alicia Yolanda Reyes

Los tumores cerebrales son la segunda causa de cáncer en niños, la primera es la leucemia, no todos los tumores cerebrales en los infantes son mortales, depende del tipo de tumor de que se trate y la etapa en que fue diagnosticado, de ahí la importancia de acudir al médico ante el menor síntoma.

Los síntomas que deben de alarmar son dolor de cabeza que no cede con analgésicos, acompañado de náuseas, vómito, alteraciones  neurológicas motoras, pérdida de fuerza, disminución de la sensibilidad, pérdida de memoria, lenguaje confuso y pérdida de la orientación.

Es importante que ante estos síntomas se acuda de inmediato al médico, asevera el neurólogo adscrito a la clínica de radioterapia y quimioterapia del Hospital Civil de Guadalajara.

QUÉ ES UN TUMOR CEREBRAL

Un tumor es cualquier masa generada por el crecimiento anómalo o descontrolado de células.

Los tumores cerebrales se clasifican de acuerdo a diversos factores, como su ubicación, el tipo de células que involucran y la velocidad de crecimiento.

Los tumores pueden ser primarios o secundarios.

Los primarios son los que inician en el cerebro. Los secundarios están formados por células procedentes de otras partes del cuerpo.

En el caso de la población infantil la mayoría de los tumores cerebrales son primarios

No se sabe a ciencia cierta cuáles son las causas de los tumores cerebrales, solo que estos  inician cuando una célula normal empieza a crecer de forma anómala y a multiplicarse muy rápido, que es lo que termina por formar un tumor.

Las causas de este crecimiento anómalo todavía se desconoce, aunque hasta ahora se cree que pueden ser genéticos o por causa ambientales.

Los niños que padecen determinadas afecciones genéticas son más proclives a desarrollar tumores cerebrales.

La neurofibromatosis, la enfermedad de von Hippel-Lindau y el Síndrome de Li-Fraumeni se asocian a un mayor riesgo de desarrollar  un tumor cerebral.

Hay tumores benignos y malignos. Los benignos pueden ser manejados con cirugía y el médico determinará si hace falta la quimioterapia o radioterapia.

Los niños tienen mejor pronóstico que los adultos y logran una sobrevida que va de cinco a diez años o más.

No existe prevención para este tipo de tumores, por ello es importante acudir ante  cualquier síntoma al médico quien ordenará una tomografía o  resonancia magnética para ubicar la ubicación y tamaño del tumor.

Un tumor cerebral puede provocar síntomas al presionar directamente los tejidos cerebrales circundantes o al generar una acumulación de líquido cefalorraquídeo y aumentar la presión dentro del cráneo (una afección conocida como hidrocefalia). Consecuentemente, se pueden desarrollar diversos síntomas.

Los síntomas varían según la edad del niño y la ubicación del tumor, pero pueden incluir los siguientes:

  • convulsiones
  • debilidad en el rostro, el tronco, los brazos o las piernas
  • dificultad para hablar (arrastrar las palabras)
  • dificultad para estar de pie o caminar
  • falta de coordinación
  • dolor de cabeza
  • en los bebés, crecimiento rápido de la cabeza
  • convulsiones
  • debilidad en el rostro, el tronco, los brazos o las piernas
  • dificultad para hablar (arrastrar las palabras)
  • dificultad para estar de pie o caminar
  • falta de coordinación
  • dolor de cabeza
  • en los bebés, crecimiento rápido de la cabeza

Puesto que los síntomas se pueden desarrollar de forma gradual y parecerse a los de muchas afecciones frecuentes durante la infancia, los tumores cerebrales pueden ser difíciles de diagnosticar, es recomendable que hable con el pediatra de su hijo sobre cualquier síntoma de los arriba señalados.

Por último el especialista puntualizó que en los últimos 30 años la sobrevida de quienes tienen un tumor cerebral se ha incrementado hasta cuatro veces, gracias a que se cuenta con herramientas quirúrgicas de mínima invasión que reducen el daño en la parte del cerebro sano