Enfermedades

Uno de cada tres mil niños padecen hipoacusia

Se estima que el 90 por ciento de los niños tendrán en algún momento este cuadro, con o sin pérdida de audición
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Uno de cada tres mil niños padecen hipoacusia

La audición es uno de los cinco sentidos, y cuando está disminuida se denomina pérdida auditiva, sordera o hipoacusia. La detección temprana de la hipoacusia infantil, que cada año afecta a entre 700 y 2 mil 100 niños recién nacidos en Argentina, es fundamental para prevenir la sordera en edad avanzada.

En la infancia la pérdida auditiva es normalmente temporal, algunas veces aparece tras catarros o debida a una acumulación de líquido detrás de la membrana timpánica (otitis media crónica no supurada, u otitis media serosa).

Se estima que el 90 por ciento de los niños tendrán en algún momento este cuadro, con o sin pérdida de audición. Los niños tienen una anatomía diferente a la de los adultos, lo que les hace más predispuestos a desarrollar una otitis media crónica no supurada tras un catarro, y son menos capaces de librarse de ella. Sin embargo, la otitis media crónica no supurada normalmente se resuelve espontáneamente y es relativamente rara después de los 10 años.

En Argentina, unos 700 mil niños nacen por año y entre 1 y 3 de cada mil tienen hipoacusia. La discapacidad auditiva constituye el 18 por ciento de las discapacidades en el país, mientras el 86,6 por ciento corresponde a dificultades para escuchar y un 13,4 a sorderas.

La sordera es la falta de capacidad para escuchar sonidos y puede producirse por factores hereditarios, congénitos o adquiridos desde el nacimiento, o desarrollarse a lo largo de la vida. La hipoacusia, en tanto, es la incapacidad de percibir algunos sonidos que, cuando se profundiza y no se percibe ninguno, se transforma en sordera.

La detección temprana es recomendada por especialistas para el inicio de tratamientos que faciliten a los niños la adquisición de la lengua y la disminución de las dificultades de comunicación e integración, por lo que representa una prioridad para la salud pública.

En ese sentido, expertos aseguran que la discapacidad auditiva disminuye si la hipoacusia es tratada en forma temprana y correcta.

Para poder evaluar las distintas posibilidades terapéuticas y evolución pronostica, se puede clasificar las hipoacusias según el grado de sordera, en hipoacusias de grado ligero, hipoacusias de grado medio, hipoacusias de grado severo e hipoacusias de grado profundo, tomando como parámetros la pérdida tonal media en las frecuencias 500, 1000 y 2000 Hz del mejor oído.

En función del grado, la alteración podrá ir desde una confusión de determinados fonemas, en el caso de una deficiencia auditiva ligera, hasta la imposibilidad de percibir las palabras, en una hipoacusia profunda. En función del momento de aparición, podemos clasificarla en sordera postlocutiva, perilocutiva y prelocutiva.

En las hipoacusias postlocutivas, la aparición de la sordera es posterior a la adquisición del habla y la lectura. En esta situación no habrá pérdida del lenguaje. Las hipoacusias perilocutivas se instauran cuando el niño sabe hablar pero no leer. Finalmente, en las hipoacusias prelocutivas, la estructuración del lenguaje no será factible, ya que no se dispone de ningún tipo de información auditiva, situación que no sucede en la sordera perilocutiva, en la que, gracias a la adquisición previa del habla, se dispone de una memoria auditiva.