MÉXICO, 21 ene (Xinhua) — En calles de la capital mexicana, donde conviven contrastes profundos, la revista “Mi Valedor” se ha convertido en herramienta de reinserción social, plataforma cultural y acto cotidiano de resistencia humana. Pionera en su tipo en México, “Mi Valedor” nació como una publicación cultural y fotográfica vendida por personas en situación de calle, pero con los años evolucionó hasta consolidarse como una asociación civil que acompaña de manera integral a personas en situación de vulnerabilidad. El proyecto trabaja en la actualidad con adultos mayores, personas con discapacidad, migrantes, personas que egresan del sistema de justicia penal y, de manera central, personas en situación de calle que suelen acumular múltiples exclusiones. “‘Mi Valedor’ es una asociación civil que nos encargamos de apoyar a personas que se encuentran en situación de vulnerabilidad”, explicó a Xinhua el coordinador de trabajo en campo de la organización, Mateo Rivera. El modelo combina generación de ingresos dignos con un robusto acompañamiento social y cultural, ya que a través de la venta de la revista, los beneficiarios obtienen recursos económicos, aunque el proyecto va mucho más allá. La organización ofrece talleres gratuitos de escritura y fotografía, además de atención psicológica individual y grupal, así como acompañamiento médico, asesoría jurídica, regularización de documentos oficiales y terapias artísticas. Para quienes deciden permanecer a largo plazo, el proyecto de tipo comunitario abre también una ruta de reinserción laboral y cultural. Uno de los rasgos distintivos de “Mi Valedor” es que la revista está hecha, en buena medida, por los propios beneficiarios. “Tenemos un gran interés en que nuestros beneficiarios colaboren con la revista, es decir, no nada más en la venta, sino que se involucren en hacer la revista”, señaló Rivera, quien explicó que para ello reciben herramientas técnicas y creativas que les permiten documentar la vida urbana desde su propia mirada, con humor y un enfoque profundamente humano. Desde la experiencia en el terreno, el equipo parte de una lectura estructural del problema: “Tenemos que entender que este es un problema estructural y que estas personas viven violencias y las han vivido a lo largo de su vida”. Para Rivera, la situación de calle no puede entenderse como una falla individual, sino como una deuda social y política, así que en ese sentido, el proyecto apuesta por un abordaje integral y horizontal, en el que cada trayectoria es distinta y se diseña a la medida de cada persona. Esa horizontalidad es palpable para quienes forman parte del proyecto como Oswaldo Robert Castillo, uno de los beneficiarios de “Mi Valedor”. “Para mí es más que a lo mejor un espacio de trabajo. Es parte de mi familia”, dijo Castillo a Xinhua, al tiempo que destacó que el trato en la organización se basa en la igualdad y el respeto, al generar lazos de confianza y pertenencia. Castillo rechazó también estigmas asociados a la vida en la calle: “Yo alguna vez escuché que decían que la gente que vive en calle, pues no sirve para nada, y es un error bien grande”. Desde su experiencia, “Mi Valedor” demuestra que existen capacidades, talento y deseo de aprender, pues “cuando más bajo me he sentido (…) te regalan esa palabra de aliento”, añadió, al referirse al acompañamiento cotidiano que recibe. Integrada a la Red Internacional de Periódicos Callejeros y reconocida con premios internacionales, “Mi Valedor” se ha convertido en un espacio que defiende una idea simple, pero poderosa: ninguna persona está perdida. Se trata de “una pugna por la dignidad humana”, resumió Rivera, quien recordó que la exclusión no es normal ni inevitable y que la cultura también puede ser una vía concreta para reconstruir vidas en la ciudad. Fin