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(Multimedia) Especial: Los diarios del empresario alemán John Rabe dan testimonio y rompen el silencio sobre la Masacre de Nanjing

BERLÍN, 27 ago (Xinhua) — Cuando los agresores japoneses invadieron Nanjing en el invierno de 1937, la ciudad china se vio sumida en un horror inimaginable.

En apenas seis semanas, decenas de miles de civiles fueron masacrados, mujeres fueron violadas y asesinadas, y hogares, comercios y barrios enteros quedaron en ruinas. Los registros históricos estiman en más de 300.000 el número de víctimas mortales, marcando este acto como uno de los capítulos más oscuros y atroces de la Segunda Guerra Mundial.

En medio de la masacre, un empresario alemán llamado John Rabe continuó llevando un diario que hoy constituye uno de los registros históricos más completos sobre los crímenes cometidos por los agresores japoneses.

Imagen del 7 de agosto de 2025 de partes de una versión alemana de los diarios de John Rabe, en el Centro de Comunicación John Rabe, en Heidelberg, Alemania. (Xinhua/Zhang Fan) 

TESTIGO EN LA OSCURIDAD

Como representante de la empresa Siemens en China, Rabe ayudó a establecer la Zona de Seguridad de Nanjing junto con otros residentes extranjeros. Este refugio de 3,86 kilómetros cuadrados protegió a unos 250.000 civiles chinos de la masacre.

A pesar del peligro constante, Rabe permaneció en la ciudad y negoció repetidamente con el ejército invasor japonés para rescatar a las víctimas y defender la zona de seguridad. Al mismo tiempo, documentaba los horrores que ocurrían a su alrededor en sus diarios.

“Quiero presenciar estas atrocidades con mis propios ojos, para poder hablar de ellas después como testigo presencial. ¡Crímenes tan brutales, cometidos diez días después de la captura de la ciudad, no deben permanecer en silencio!”, escribió el 24 de diciembre de 1937.

El 14 de diciembre de 1937, un día después de la caída de Nanjing, Rabe confesó en su diario que solo al recorrer las calles destrozadas comprendió la verdadera magnitud de la destrucción.

“Cada 100 o 200 metros, nos encontrábamos con cadáveres. Los japoneses marchaban por la ciudad en grupos de 10 a 20 hombres, saqueando tiendas. Si no lo hubiera visto con mis propios ojos, no lo habría creído”, relató.

En otra página, narró el destino de un niño de unos siete años, apuñalado cuatro veces con una bayoneta. Una de las heridas en su abdomen, escribió Rabe, tenía “la longitud de un dedo”. El menor sobrevivió dos días en el hospital antes de morir, silenciosamente, sin un solo grito.

Imagen del 7 de agosto de 2025 de Thomas Rabe leyendo los diarios de su abuelo John Rabe, en el Centro de Comunicación John Rabe, en Heidelberg, Alemania. (Xinhua/Zhang Fan) 

LUCHA POR LA VERDAD

Tras regresar a Alemania, Rabe intentó que el mundo conociera lo que había presenciado, dando discursos y presentando informes que instaban a su Gobierno a condenar las atrocidades. En lugar de reconocimiento, fue castigado: interrogado, encarcelado y efectivamente silenciado por “dañar las relaciones germano-japonesas”.

“Rabe enfrentó enormes dificultades al regresar a casa. Fue incluido en listas negras, perdió su empleo y se le prohibió hablar”, dijo su bisnieto Christoph Reinhardt a Xinhua.

“Mi madre tenía solo siete años, jugando en la calle, cuando vio a hombres con abrigos negros llevarse a su abuelo para interrogarlo”, recordó Reinhardt. “Ese momento la marcó de por vida”, impidiéndole hablar sobre Rabe durante décadas, añadió.

No fue hasta 1996 que “Los diarios de John Rabe” se publicaron finalmente.

“Creo que fue una decisión correcta y valiente. Estos diarios son un registro invaluable para toda la humanidad. Documentan las horribles atrocidades cometidas por el ejército invasor japonés en Nanjing y revelan la brutalidad de esa tragedia humana”, abundó Reinhardt.

Imagen del 7 de agosto de 2025 de una versión alemana de los diarios de John Rabe y un libro sobre él titulado “Rabe y China”, en el Centro de Comunicación John Rabe, en Heidelberg, Alemania. (Xinhua/Zhang Fan) 

PROHIBIDO OLVIDAR

Sin embargo, la significativa publicación pasó casi desapercibida en Occidente.

Reinhardt señaló que, en Alemania, el papel de China en la Segunda Guerra Mundial ha sido durante mucho tiempo marginado en el discurso público. En las escuelas, la guerra se enseñaba casi exclusivamente como un conflicto europeo entre 1939 y 1945, mientras que el sufrimiento y la resistencia de China fueron en gran medida olvidados de manera deliberada.

“Esa parte de la historia nunca ha sido noticia en Europa, y Rabe no es un nombre conocido aquí”, afirmó Reinhardt.

A su parecer, “la historia no debería recordarse de manera selectiva. Occidente debe conocer más sobre Nanjing y también reconocer el sufrimiento y sacrificio del pueblo chino en la lucha global contra el fascismo”.

Para dar visibilidad a esta historia, se inauguró el 15 de agosto, en Hamburgo, la exposición “Mi vecino: John Rabe”, que reunió a más de 100 invitados de China y Alemania para honrar al hombre cuyo legado sigue resonando más allá de las fronteras.

“No creamos esta exposición para reabrir viejas heridas”, dijo la directora del Departamento de Alemán de la Escuela de Estudios Extranjeros de la Universidad de Nanjing, Chen Min, para quien se trata de recordar la calidez de la humanidad y las amistades que trascienden fronteras.

“Esperamos que los visitantes reflexionen no solo sobre el pasado, sino también sobre los lazos emocionales compartidos y el valioso significado de la paz”, subrayó.

Ulrich Johannes Schneider, profesor del Instituto de Estudios Culturales de la Universidad de Leipzig, señaló que la exposición ofrece un raro ejemplo de cómo una persona puede marcar la diferencia en la historia a través de sus creencias y acciones.

La muestra revela el profundo vínculo emocional entre Rabe y el pueblo chino, dijo Schneider. “En tiempos muy políticos, él seguía a su corazón (…) y logró cosas realmente extraordinarias”, recalcó.

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