Especial: Nuevos hallazgos en Perú revelan resiliencia de antigua Civilización Caral frente a cambio climático

Por José Aguiar LIMA, 29 ago (Xinhua) — Los recientes hallazgos en la ciudad agropesquera de Vichama, ubicada en el distrito peruano de Végueta, al norte de Lima, han arrojado nuevas evidencias sobre cómo los antiguos habitantes de la Civilización Caral afrontaron los efectos del cambio climático hace más de 3.800 años. En el marco del 18 aniversario de las investigaciones en la Zona Arqueológica Caral (ZAC), se presentaron hoy jueves esculturas de arcilla y fragmentos arquitectónicos que enriquecen la comprensión de la memoria colectiva de esta sociedad frente a episodios de crisis ambientales. Una de las piezas más sobresalientes es una escultura de sapos modelados en arcilla no cocida, pintados de rojo, que en la cosmovisión andina simbolizan la llegada de las lluvias, la disponibilidad de agua y la regeneración de la vida. Tatiana Abad, jefa de la Zona Arqueológica de Vichama, dijo que también se descubrieron dos maquetas de arcilla que evidencian avanzados conocimientos de planificación urbana, y que permiten entender cómo se organizaron los antiguos pobladores de la costa central de Perú. “Es importante porque eso reafirma lo que ya se estaba encontrando en el sitio sobre el cambio climático y el registro de esta memoria colectiva. También hemos encontrado en este último año dos maquetas que nos estarían indicando que hay una planificación urbana en el sitio”, indicó Abad a Xinhua. Estos hallazgos reafirman la resiliencia de las comunidades antiguas frente a los cambios ambientales y envían un mensaje vigente a la sociedad actual, pues los registros arqueológicos no solo reflejan adaptaciones técnicas, sino también advertencias a las futuras generaciones sobre la importancia de preservar los recursos naturales, continuó la experta. Los recientes hallazgos complementan otros descubrimientos efectuados en años anteriores en Vichama, entre ellos los murales de la denominada “Danza de la Muerte y de la Vida” y el “Sapo Humanizado”, ambos vinculados a crisis de escasez y regeneración social. El centro urbano de Vichama, construido entre 3.800 y 3.500 años antes de Cristo, se levantó sobre terrazas y laderas del cerro Halconcillo, con 28 edificaciones públicas y residenciales distribuidas en unas 25 hectáreas. Según Abad, su posición estratégica le permitió dominar campos agrícolas de la margen derecha del río Huaura e interactuar con poblaciones de la costa, sierra y selva. Los hallazgos de frisos y esculturas refuerzan el papel de Vichama como un sitio clave para comprender la ideología y la organización social de la Civilización Caral, considerada la más antigua de América. Según los arqueólogos, estos mensajes ideológicos plasmados en la arquitectura pública constituyeron advertencias colectivas frente a la adversidad climática; y ahora, son un espejo donde el presente puede encontrar lecciones para afrontar los desafíos ambientales actuales. “Esto significaría un mensaje importante, para que las actuales poblaciones puedan entender este mensaje que dejaron nuestros antepasados y podamos también ahora ser una sociedad resiliente y, en general, poder afrontar estos efectos climáticos”, apuntó Abad. Con estos avances, Vichama reafirma su condición de referente natural para la ciencia y la historia, consolidándose como un legado invaluable que conecta el pasado con los retos del futuro.

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