Medicina natural

Consumo de tomate reduce riesgo de cáncer prostático

Chequeos médicos regulares y consumir el alto contenido de vitamina E y licopeno que posee el tomate, ayuda a reducir riesgo de cáncer prostático
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Consumo de tomate reduce riesgo de cáncer prostático

El tomate no sólo sirve para las ensaladas y los aderezos. Este exquisito fruto tiene magníficas propiedades y su consumo es variadísimo. El tomate es una de las fuentes principales de vitamina C y tiene un alto contenido en vitamina E y licopeno que contribuye a reducir el riesgo de cáncer de próstata.

Según informa el Círculo de Braquiterapia Prostática el consumo regular de esta hortaliza se suma a la recomendaciones para evitar este tipo de cáncer. Esta agrupación apuesta por seguir hábitos de vida saludables, entre los que se incluya la práctica regular de ejercicio físico y una dieta equilibrada, en la que haya un consumo abundante de frutas, verduras y hortalizas, en detrimento de carnes y grasas.

Los avances científicos han demostrado los innumerables beneficios que genera el consumo de tomate para el organismo, en términos preventivos y curativos, tal y como muestran recientes estudios que apuntan que el consumo regular de tomate reduce a la mitad el riesgo de padecer un infarto.

Hasta el momento el tomate ha demostrado tener propiedades importantes para la prevención de distintos tipos de cáncer, pero además es imprescindible para combatir otras muchas enfermedades.

Existen otros factores que inciden en la probabilidad de que se padezca cáncer de próstata, como por ejemplo la edad. Precisamente, a partir de los 50 años, existe una mayor tendencia a que aparezca esta neoplasia.

De este modo, a partir de esta edad, estos expertos recomiendan que los hombres vayan al urólogo como mínimo una vez al año para someterse a revisiones prostáticas para conseguir un diagnóstico temprano y para, en caso de padecer la enfermedad, contar con unas tasas de curación que ronde el 90 por ciento.

La obesidad juega también un papel importante. Se estima que los varones obesos tienen el doble de riesgo a padecer cáncer de próstata frente a los que se encuentran en su peso ideal.

Es importante tener en cuenta la genética. Si un miembro directo de la familia lo ha tenido, existen probabilidades más altas de padecerlo. Por ello, cuando ha habido antecedentes familiares, lo ideal es empezar con las revisiones urológicas periódicas a los 45 años.