Medicina natural

El aceite de pescado, con propiedades benéficas para el estómago

Uno de los efectos secundarios de los antiinflamatorios no esteroideos, recetados a personas con alguna enfermedad reumática, es que daña la capa protectora del estómago. Se ha comprobado que el aceite de pescado administrado en roedores vía oral, al cabo de 10 días reduce hasta 70 por ciento las lesiones hemorrágicas
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El aceite de pescado, con propiedades benéficas para el estómago

El aceite de pescado, por su alto contenido del ácido graso Omega 3, tiene un efecto protector en el estómago, de acuerdo con una serie de experimentos que corroboraron que el daño del tejido gástrico se redujo hasta en 70 por ciento. 
Debido a que en México existe un amplio porcentaje de la población, sobre todo de la tercera edad, que padece alguna enfermedad de tipo reumático y utiliza antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), los cuales generan daño en la capa protectora del estómago, la especialista Aracely Evangelina Chávez Piña, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), lleva a cabo un estudio para evaluar el efecto protector del aceite de pescado en dicho órgano. 
La especialista en farmacología, quien realiza el proyecto en la Escuela Nacional de Medicina y Homeopatía (ENMH), subrayó que al dañarse la mucosa gástrica, el estómago queda más expuesto y pueden generarse úlceras y sangrados. “Si a ello le agregamos que la dieta de la población mexicana en general incluye el consumo de alimentos irritantes y café, el daño es aún mayor”, indicó.


Señaló que los AINEs son fármacos indicados para el tratamiento de enfermedades reumáticas por su acción antiinflamatoria y analgésica, pero los efectos secundarios que generan orillan en muchas ocasiones a los pacientes a abandonarlo, de acuerdo con un comunicado de esa casa de estudios (21 de octubre de 2011). 
Con el propósito de contribuir a mejorar el cuidado de la salud de quienes padecen este tipo de enfermedades, se inició una investigación para evaluar los efectos del aceite de pescado de origen nórdico (principalmente salmón) en modelos animales (roedores). 
Chávez Piña precisó que de acuerdo con estudios previos se ha demostrado que los AINEs inhiben a las prostaglandinas, que son sustancias formadas por la transformación de ácidos grasos no saturados, y por el moco que producen actúan como mediadores en la protección de la mucosa gástrica contra la acción del ácido clorhídrico. Por ello, al inhibirse su formación por los fármacos, el estómago queda expuesto a los efectos de compuestos químicos, de alimentos irritantes y del alcohol. 
La investigadora politécnica refirió que la literatura científica reporta que el aceite de pescado actúa como cardioprotector y ese dato sirvió también como punto de partida para evaluar si también, por su alto contenido del ácido graso Omega 3, tiene el mismo efecto en el estómago. 
Expuso que para evaluar tal efecto realizó, con el apoyo de la estudiante de la maestría en Biomedicina Molecular, Elizabeth Pineda Peña, una serie de experimentos los cuales corroboraron que luego de administrar a los roedores el aceite vía oral durante 10 días, el daño del tejido gástrico se redujo hasta en 70 por ciento. 
“A los roedores, a los que previamente se les produjo daño gástrico con el fármaco denominado Indometacina, les hicimos un estudio del número de lesiones hemorrágicas. Para ello, medimos cada lesión con una regla y obtuvimos una sumatoria de los daños en el cuerpo estomacal”, explicó. 
Refirió que al grupo de roedores a los que se les produjo el daño gástrico se les administró el aceite de pescado durante 10 días y en el momento de la evaluación corroboraron el efecto protector y la significativa reducción de las lesiones hemorrágicas. 
Indicó que debido a los resultados obtenidos hasta el momento, el siguiente paso es estudiar a nivel molecular el mecanismo del cual se deriva su efecto protector y, posteriormente, llevar el protocolo a la clínica para administrar el tratamiento en pacientes y evaluar sus resultados. 
“La intención de hacer estudios a nivel molecular es identificar si el Omega 3 modifica las prostaglandinas o algunos otros mediadores que protegen la mucosa gástrica. Suponemos que se pueden estar produciendo mediadores protectores, diferentes a las prostaglandinas, pero es una hipótesis que tenemos que constatar”, apuntó. 
Chávez Piña señaló que tanto el Colegio Mexicano de Reumatología como la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) hacen hincapié en la prevención del daño gástrico en pacientes tratados con AINEs, y afirmó que tomando en cuenta lo anterior existe interés para diseñar, con base en los resultados globales de la investigación, un producto cuya formulación específica contenga algún antiinflamatorio y analgésico no esteroideo, además de aceite de pescado. 
Con ello, dijo, se puede contribuir a mejorar el tratamiento de las personas con enfermedades reumáticas, pues debido a los efectos secundarios del tipo de fármacos que actualmente se utilizan, incluso se han retirado algunos del mercado porque provocan infarto agudo al miocardio.