RÍO DE JANEIRO, 6 abr (Xinhua) — El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmó este lunes una Medida Provisoria, un Proyecto de Ley y una serie de decretos que buscan amortiguar el efecto de la volatilidad internacional de los precios energéticos sobre la economía brasileña.
El conjunto de acciones pretende ofrecer un alivio inmediato a consumidores y empresas, al tiempo que refuerza la seguridad energética del país y reduce la exposición de Brasil a choques externos.
Uno de los ejes centrales del paquete es el apoyo al mercado de diésel, clave para el transporte de mercancías en el país, con el establecimiento de una nueva subvención de 1,20 reales (unos 0,23 dólares) por litro para la importación de diésel, que será financiada conjuntamente por el Gobierno federal y los estados.
El Gobierno cubrirá la mitad del subsidio, equivalente a 0,60 reales (0,12 dólares) por litro.
Esta ayuda se suma a un subsidio previo de 0,32 reales (0,06 dólares) por litro, aprobado en marzo, con el objetivo de garantizar el abastecimiento del combustible en el país y evitar aumentos bruscos en los precios finales. La medida tendrá una duración inicial de dos meses y un costo estimado de 4.000 millones de reales (unos 777 millones de dólares), dividido equitativamente entre el Gobierno federal y los estados.
Además, el Ejecutivo creó una nueva subvención de 0,80 reales (0,16 dólares) por litro para el diésel producido en Brasil, también complementaria a la ayuda anterior. Este incentivo será financiado exclusivamente con recursos federales y tendrá un costo estimado de 3.000 millones de reales (unos 583 millones de dólares) mensuales. La medida estará vigente durante dos meses, con posibilidad de prórroga.
Como contrapartida, importadores y productores deberán aumentar la oferta de combustible en el mercado interno y garantizar que los beneficios se reflejen en los precios al consumidor.
En el ámbito de los combustibles renovables, el Gobierno anunció la exención de los impuestos federales PIS y Cofins sobre el biodiésel, lo que generará una reducción aproximada de 0,02 reales (0,004 dólares) por litro. El biodiésel representa el 15 por ciento de la mezcla del diésel comercializado en Brasil.
El paquete también incluye medidas para el gas licuado de petróleo (GLP), ampliamente utilizado en los hogares brasileños. El Gobierno federal subsidiará la totalidad de la importación de este combustible durante los próximos meses, con una ayuda de 850 reales (unos 165 dólares) por tonelada.
El costo total estimado de esta medida asciende a 330 millones de reales (unos 64,1 millones de dólares) y permitirá que el GLP importado se comercialice al mismo precio que el producido localmente, al reducir el impacto del encarecimiento internacional sobre las familias, especialmente las de menores ingresos.
El sector aéreo, uno de los más afectados por el aumento del precio del queroseno de aviación, también será beneficiado. El Gobierno anunció la creación de dos líneas de crédito que suman hasta 9.000 millones de reales (unos 1.747 millones de dólares).
Más allá de las medidas inmediatas, el paquete incluye mecanismos estructurales para enfrentar la volatilidad de los precios internacionales. Entre ellos, se establece la obligación de que los agentes beneficiarios de subsidios adopten herramientas para suavizar las fluctuaciones de precios a lo largo del tiempo.
En paralelo, el Gobierno envió al Congreso un proyecto de ley en régimen de urgencia que tipifica como delito el aumento abusivo de precios en este tipo de contextos, con penas que pueden ir de dos a cinco años de prisión.
