VARSOVIA, 28 mar (Xinhua) — El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, aseveró el sábado que todos están pagando un alto precio por la guerra de Israel y Estados Unidos contra Irán, así como por la crisis ucraniana.
“Nuestra respuesta reside en decisiones firmes pero responsables del Gobierno y en la unidad nacional en torno a los temas de seguridad”, escribió Tusk en X.
Un conjunto de medidas para reducir los precios del combustible, que incluye el recorte del impuesto al valor agregado (IVA) y de los impuestos especiales sobre el combustible, además de establecer precios máximos por litro, fue anunciado por Tusk el jueves y entrará en vigor el domingo 29 de marzo.
El ministro de Energía polaco, Milosz Motyka, también escribió hoy en la misma red social que “el 40 por ciento del diésel terminado en Polonia es importado”.
Teniendo en cuenta que los mercados globales están volátiles debido a la reciente crisis de los precios del combustible, Polonia debe estar preparada para fluctuaciones significativas, añadió.
La guerra estalló el pasado 28 de febrero con bombardeos masivos de Estados Unidos e Israel contra Teherán y varias otras ciudades iraníes.
Desde entonces, los ataques han continuado, con centros clave de mando militar, instalaciones de misiles, infraestructura energética e instalaciones nucleares de Irán como blanco.
En respuesta, Irán ha lanzado más de 80 oleadas de ataques con misiles y drones contra Israel e instalaciones militares de Estados Unidos en todo Medio Oriente.
En medio de una escalada de tensiones, Irán ha bloqueado efectivamente el estrecho de Ormuz, permitiendo el paso únicamente a los barcos que considera no hostiles.
Esta medida, sumada a los daños en las instalaciones energéticas regionales, ha impulsado al alza los precios del petróleo, manteniendo el crudo Brent por encima de los 100 dólares por barril, lo que representa un incremento superior al 50 por ciento desde que comenzó la guerra.
Según un informe reciente de la Organización Mundial del Comercio (OMC), la persistencia de los altos precios de la energía podría reducir el crecimiento proyectado del PIB mundial en 2026 en 0,3 puntos porcentuales.
