Noticias

Adicción a Internet, celular y videojuegos activa la misma zona cerebral que la droga

La ludopatía, el uso de tecnologías de la información y la comunicación, las compras, el sexo e incluso comer pueden volverse adicciones si los humanos realizan estas actividades de manera compulsiva y como forma de encontrar satisfacciones que no tienen en su vida cotidiana.
image

Adicción a Internet, celular y videojuegos activa la misma zona cerebral que la droga

El sistema límbico del cerebro se altera con el uso compulsivo de Internet, de teléfonos móviles y de videojuegos, lo mismo ocurre cuando se consume alguna droga (mariguana, cocaína, alcohol o tabaco). Esa región cerebral está ligada a los satisfactores, por lo que también el sexo, la comida, hacer las compras y los juegos de apuestas influyen en ella.

Así lo explicó  Luis Eugenio Todd, coordinador de Ciencia y Tecnología del gobierno de Nuevo León, quien publicó el libro Adicciones, enfermedades del siglo XXI. El científico aseguró que el problema de la adicción no está relacionado con las sustancias o las herramientas tecnológicas, sino que existen individuos más propensos genéticamente a ser adictos, a lo que se debe sumar la depresión y ansiedad en las que sistema globalizado ha sumergido a la humanidad.

Adicciones, enfermedades del siglo XXI

El cerebro, señaló, está  dividido en dos partes: el sistema límbico, ligado a la supervivencia, a los instintos animales, donde se generan el miedo, el hambre, el deseo sexual y la sed, y el área cortical, que nos diferencia de los animales, donde están los pensamientos, la razón y el conocimiento, de acuerdo con una nota publicada por el periódico La Jornada el 31 de agosto de 2011.

La Jornada

Todd, ex rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León y ex subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública, indicó que el cerebro humano siempre debe tener un equilibrio entre la razón y la emoción; sin embargo, cuando existe una adicción predomina la segunda.

Subrayó que la ludopatía, el uso de tecnologías de la información y la comunicación como la Internet, los teléfonos móviles, las redes sociales, las compras, el sexo e incluso comer pueden volverse adicciones si los humanos realizan estas actividades de manera compulsiva y como forma de encontrar satisfacciones que no tienen en su vida cotidiana.

Hay personas adictas a las compras, que en muchos casos son la manera que tienen de sacar su angustia y depresión. Se trata de una adicción compulsiva favorecida por el consumismo, generado por la mercantilización.

Otra de las llamadas nuevas adicciones es el uso constante de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC). Muchas personas han desarrollado una dependencia a estas herramientas: la Internet, el celular; ahora los muchachos son la generación Twitter. En ocasiones se les quita la computadora o el teléfono móvil y muestran angustia. Sicológica y biológicamente la reacción es la misma a la de un alcohólico o un adicto a la cocaína cuando se le retiran esas sustancias

Para el especialista las adicciones están relacionadas con agentes genéticos, fisiológicos y por los patrones culturales, y no necesariamente son las sustancias, las TIC o los juegos de azar los que provocan esa enfermedad. “Hay personas más propensas a caer en ello, aunque aún se estudian los porqués”.

La dependencia a una droga o a las nuevas adicciones se puede acelerar cuando se presenta ansiedad o angustia, cuando el ser humano no encuentra respuestas en sus motivaciones sicológicas, espirituales, sociales y físicas. Hoy el mundo se encuentra sumergido en un capitalismo salvaje que nos ha arrancado los valores. Hay una tendencia entre las personas a buscar los satisfactores fuera de ellos; estamos en una sociedad plástica, hoy importa más lo que tienes que lo que eres. Ya no estamos dispuestos a dar por los demás, sólo queremos recibir.

Esto, dijo, ha generado que la humanidad se encuentre en una especie de depresión y ansiedad. Hoy, los medicamentos que más prescriben los médicos tan sólo en Estados Unidos son los antidepresivos, seguidos de los ansiolíticos.