Cartas Médicas

¿Cómo me trata mi médico y mi enfermera?

En nuestro país nos falta mejorar las cosas básicas, los buenos días, tarde o noche al paciente, el presentarnos con nuestro nombre, apellido y profesión, el decir en qué puedo servirlo, pues somos orgullosamente servidores de otros, es decirle el nombre al paciente, pues para ellos su nombre es muy importante y permite un mayor acercamiento.
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No se puede ser un excelente médico, médica, enfermero o enfermera sin antes ser un buen ser humano y es que en la relación con los y las pacientes, la comunicación y el trato es importantísimo. La primera parte de una consulta es un interrogatorio clínico, fundamental para conocer más del paciente y el problema que presenta, facilitando el correcto abordaje para el diagnóstico y la terapéutica, disminuyendo así mismo el error en precisar cuál es el verdadero problema.

En nuestro país nos falta mejorar las cosas básicas, los buenos días, tarde o noche al paciente, el presentarnos con nuestro nombre, apellido y profesión, el decir en qué puedo servirlo, pues somos orgullosamente servidores de otros, es decirle el nombre al paciente, pues para ellos su nombre es muy importante y permite un mayor acercamiento.

Cualquier ser humano desea que se le respete, se le escuche, sean solidario con su problema, que se le ayude. No asisten a consulta para molestar, quieren ser atendidos, se presentan en las emergencias porque para ellos es una urgencia médica, aunque para nosotros medicamente no lo
es.

Hace años yo preguntaba a pacientes qué esperaban de sus médicos y enfermeras y me decían que nos toque o sea que los examine, hoy día dicen que me miren, porque están escribiendo y ni una mirada nos regalan. Esto es más que suficiente para una reflexión profunda, que claramente demuestra un retroceso en la atención con calidad y calidez. A gritos nos pide la población que seamos más humanos, debemos ser sensibles y actuar, que nos cuesta un saludo, conocer el nombre del paciente, escucharlos activamente, interrogar interesadamente, explorar físicamente a la persona, compartir nuestro diagnóstico de forma clara y sencilla, explicar sus riesgos, por qué debe tomar el tratamiento y ser disciplinado con el mismo y citarlo para ver cómo evolucionó. No se le pide al trabajador de la salud que haga nada extraordinario, sino que cumpla con lo básico, al final para eso estudiamos, para servir a los demás y haciendo esto convertiremos al sistema de salud más humano. ¿Quién se pondría en contra?

Del Dr. Leonel Arguello (Nicaragua)