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COVID19, su salud y economía

En estos meses el gasto de salud que salió de su bolsillo posiblemente sea de los más altos que ha tenido, inclusive sin estar enfermo.
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En Nicaragua la mitad de las empresas está paralizada o semiparalizada, han caído las ventas, más de la mitad han enviado a sus colaboradores a casa por sospecha de COVID19 y casi todas tiene protocolos para evitar el contagio a pesar de que no existen guías por parte del MINSA. A nivel individual los gastos de su bolsillo ya eran altos antes de la pandemia, alrededor de un 42%, lo que significa que de cada cien córdobas que se gasta en salud, usted paga 42 córdobas que es el doble comparado al resto de países.  A pesar de que son datos de investigaciones realizadas hace varios años nos da una buena pista. Siempre tenemos que buscar un balance entre salud y economía.

A lo anterior se suma el COVID19 donde se incrementa el gasto de su bolsillo por varias razones, uno de los más determinantes ha sido la automedicación preventiva y de tratamiento, con medicamentos que se han demostrado que no funcionan. Además, otra gente ha comprado medicamentos para abastecerse en caso de que fuese a necesitarlo e inclusive ha comprado equipos para conocer su saturación de oxígeno, tanques de oxígeno, mascarillas y otros. Efectivamente si cada cual se revisa, en estos meses el gasto de salud que salió de su bolsillo posiblemente sea de los más altos que ha tenido, inclusive sin estar enfermo.

Estos gastos van aumentando en la medida que la epidemia dure más tiempo y por las pocas intervenciones nacionales que hacemos, la falta de liderazgo en la lucha anti epidémica efectiva y adaptada a la realidad y por el continuo e imparable contagio en reuniones, movilizaciones, aglomeraciones o molote de gente, donde es el lugar de mayor riesgo de contagiarse pues hay más coronavirus alrededor suyo y no logras tener la distancia segura de 2 metros entre persona y persona, tampoco usas mascarilla ni careta facial o pantalla plástica protectora y mucho menos que te laves las manos. Si no se controla la curva de contagio de la pandemia, no será posible reactivar la economía del país.

Obviamente este gasto del bolsillo afecta de forma diferente a las personas que están más solventes económicamente con que los que poseen menos recursos, como también entre aquellos que tienen niveles educacionales alto y bajo, el número de familias que viven en una casa, que puede tener o no condiciones adecuadas, vivir en área urbana o rural, algunos están empleados o subempleados otros no, en fin la desigualdad se hace más evidente con la epidemia y surgen las poblaciones vulnerables que inclusive antes estaban invisibilizadas, que requieren una política pública que los proteja, que cubra salud de forma integral, su economía y el área social, una revisión de las deudas y préstamos, así como un mayor gasto presupuestario gubernamental en salud.

Es necesario sentarse a discutir qué medidas debemos tomar y cómo el COVID19 nos afectará en nuestras vidas, replantearnos nuestra relación con la naturaleza y construir un mundo mejor, aumentando la resiliencia, la innovación y la cooperación solidaria.