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Descubren primer biomarcador periférico para Encelopatía hepática

Científicos del Laboratorio de Neurobiología del Centro de Investigación Príncipe Felipe en Valencia, España , identificaron un marcador en sangre que permite diagnosticar la encefalopatía hepática mínima (EHM) en pacientes con cirrosis hepática, descubrimiento éste que representaría el hallazgo del primer periférico para la enfermedad.
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Descubren primer biomarcador periférico para Encelopatía hepática

La encefalopatía mínima se detecta a través de una muestra de sangre, este nuevo marcador ayudará al tratamiento temprano, y a evitar o retrasar la progresión de la enfermedad.

La encefalopatía hepática mínima (EHM) es la fase inicial de la encefalopatía hepática y sus síntomas no son evidentes, por lo que es necesario realizar estudios específicos para detectarla. Si la EHM no se diagnostica a tiempo, puede derivar en síntomas evidentes que gradualmente pueden conducir al coma y a la muerte.

La encefalopatía hepática se produce cuando el hígado falla, y deja de realizar su función de eliminar sustancias tóxicas. Esta incapacidad de detoxificación permite que dichas sustancias tóxicas se acumulen, lleguen al cerebro y alteren la función cerebral, provocando daños tales como alteraciones en la personalidad, la función cognitiva, la actividad y coordinación motoras y el nivel de consciencia.

Se estima que alrededor de un millón de personas presentan encefalopatía hepática mínima en la Unión Europea

El investigador principal del Laboratorio de Neurobiología del CIPF Vicente Felipo explica sobre la EHM que “durante la primera fase hay un leve deterioro cognitivo, déficit de atención y alteraciones en la actividad y coordinación motoras que van progresando y afectando a la calidad de vida y a la capacidad de realizar tareas de la vida diaria”.

Con el nuevo marcador identificado, una sustancia denominada '3-Nitro-Tirosina', los investigadores aportan un procedimiento "fácil" para el diagnóstico de la EHM, ya que puede medirse en un análisis clínico rutinario a través de una muestra de sangre del paciente.

En la actualidad la EHM se detecta mediante tests psicométricos o neurofisiológicos. Estos tests son procedimientos complejos porque requieren de bastante tiempo. Como consecuencia de esta carencia de un procedimiento diagnóstico sencillo, la mayoría de los pacientes con EHM permanecen sin diagnosticar y tratar.

Los investigadores obtuvieron resultados según los cuales el valor diagnóstico de este marcador arroja: un 93 por ciento de especificidad, un 89 por ciento de sensibilidad, un 91 por ciento de valor predictivo positivo, y un 91 por ciento de valor predictivo negativo, entre otras cuantificaciones efectuadas.

Al respecto Vicente Felipo dijo que "hemos comprobado que la 3-Nitro-Tirosina posee una excelente capacidad diagnóstica, y por tanto constituye un muy buen marcador para la detección de la encefalopatía hepática mínima en pacientes cirróticos".

Para realizar este estudio los científicos tomaron muestras de sangre de los pacientes de cada grupo y midieron una serie de parámetros para comparar y analizar cuáles podrían servir para el diagnóstico de los individuos con EHM.

El estudio consistió en realizar tests psicométricos a pacientes cirróticos, diferenciando entre los cirróticos que padecían EHM, y los que no. Además incluyeron un grupo de personas sanas que actuaban de grupo de comparación o control.

Dados los resultados conseguidos, los científicos solicitaron una patente para este procedimiento diagnóstico e inciaron la búsqueda de una empresa con la que desarrollar un kit diagnóstico.

La EHM constituye una fase incipiente de lo que después derivaría en la encefalopatía hepática, que puede conducir al coma hepático y a la muerte. Entre un 33 y un 50 por ciento de los pacientes con cirrosis hepática sin síntomas evidentes de encefalopatía hepática clínica presentan encefalopatía hepática mínima.

Ante la dificultad de detección de la EHM, no se conoce exactamente el número de afectados, aunque se estima que alrededor de un millón de personas presentan encefalopatía hepática mínima en la Unión Europea.

Con información de Europa Press