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Dolor crónico en niños ¿mito o realidad?

Casi un tercio de la población infantil sufre de algún tipo de dolor crónico, sin embargo, su tratamiento es en general desconocido o resulta un problema olvidado por la comunidad médica a pesar de representar un factor de riesgo que eleva las posibilidades de sufrir alguna discapacidad en la edad adulta.
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Dolor crónico en niños ¿mito o realidad?

La NANDA (North Amarican Nursing Diagnosis Association) distingue el dolor agudo y el dolor crónico como: Una experiencia sensitiva y emocional desagradable ocasionada por una lesión tisular real o potencial o descrita en tales términos; inicio súbito o lento de cualquier intensidad de leve a severa con un final anticipado o previsible y una duración menor de 6 meses.

El dolor crónico constituye uno de los motivos más frecuentes de consulta médica en el mundo. Frente a esta realidad el pasado mes de Enero se realizó en La Habana-Cuba el II taller de calidad de vida en dolor, dolor pediátrico y su rehabilitación.

Este taller organizado por la Cátedra de Calidad de Vida, Salud y Felicidad de la Universidad de Ciencias Médicas de La Habana, buscó promover un enfoque integral sobre el tema, que incluye el contexto psicosocial y el ámbito médico.

El Representante de UNICEF en Cuba, José Juan Ortiz habló sobre la necesidad nivel mundial de mayor información sistematizada sobre este tema y la sinergia que debe existir entre disciplinas como las biomédicas, las ciencias sociales y la psicología aplicadas al dolor para un mejor y mayor abordaje.

Sostuvo que la comunidad científica ha experimentado un incremento en el interés por el estudio de este tema en las últimas décadas, estableciendo principios básicos sobre los que se asienta el tratamiento del dolor infantil actual.

Los datos disponibles de investigaciones recientes aseguran que el dolor crónico infantil más habitual es la cefalea, el dolor en extremidades (brazos y piernas) y el dolor abdominal, sin distinciones de edad y país.

Clarificar la frecuencia y duración del dolor es primordial para su diagnóstico, pero según los expertos, no se dispone de los recursos adecuados para hacerle frente.

"En el caso de un niño, todo dolor es importante", señaló el doctor canadiense Allen Finley. Este malestar "no es tratado adecuadamente", aseguró el también coordinador de proyectos internacionales al respecto, en el citado taller realizado en La Habana.

En la mayoría de los países del mundo no existen suficientes unidades especializadas para tratar el dolor en niños y adolescentes, donde se aporten herramientas para que tanto los pequeños como sus familias puedan entender la enfermedad y qué agrava o alivia la intensidad del dolor que involucra un factor emocional.

Para el representante en Cuba urge eliminar dolencias más "emocionales", provocadas por un orden discriminador en la sociedad, en la economía y la política. La injusticia, la esclavitud infantil y el acceso limitado a la educación y salud, imprescindibles "motores del desarrollo personal", también laceran una satisfactoria calidad en las primeras etapas de la vida, analizó. "No es una cuestión de recursos, sino de prioridades políticas", opinó.

La falta de reconocimiento de la importancia de un tratamiento eficaz del dolor en el niño ha tenido como consecuencia que se hayan realizado pocos ensayos clínicos respecto a nuevos medicamentos y que se hayan desarrollado pocas técnicas analgésicas nuevas, a excepción de las destinadas a ser aplicadas en operaciones quirúrgicas y cuidados postoperatorios

En los recién nacidos, sobre todo cuando están enfermos, su capacidad para comunicar el dolor puede estar reducida por su débil estado, estar en una incubadora y en muchos casos intubados, siendo importante el adiestramiento del personal en la identificación de estos comportamientos.

Entre las prácticas para reducir el malestar en los bebés ante procedimientos médicos están ponerlos antes en el pecho de la madre, uso de la glucosa (azúcares) y educar a la familia en la importancia de las caricias.

Pero, más allá de la indicación de terapias, afrontar el dolor implica adentrarse en los preceptos de la bioética. "El paciente es un ente moral y jurídico, por eso lo más importante es su dignidad y proyecto de vida", profundizó el doctor cubano Ubaldo González, quien califica a la asistencia médica en crisis mundial por "la excesiva tecnologización".

Recuperar la tradición de la clínica y el contacto emocional, así como eliminar falsas ideas entre el personal médico como la no aplicación de ciertos anestésicos en la niñez o pensar que las y los pequeños no sienten dolor, encabezan las prioridades, en su opinión.

Quienes se han avocado a la materia recomiendan ejecutar por ejemplo en las unidades de neonatología iniciativas como: programas de educación sobre el dolor neonatal para todos los profesionales que asisten al recién nacido, políticas de utilización de medidas del dolor del recién nacido e incorporación de protocolos o guías clínicas, que seguramente contribuirán a un mejor control del dolor en el período neonatal.