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El agua nos hidrata, depura y controla la temperatura corporal

El agua representa entre el 50 por ciento y el 75 por ciento del peso corporal y constituye el componente más importante del cuerpo humano. Se trata de un termómetro que gradúa nuestra temperatura, nos brida energía, mejora nuestra piel y regula la digestión
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El agua nos hidrata, depura y controla la temperatura corporal

La cantidad de agua que el cuerpo necesita está condicionada por el volumen y la naturaleza de los alimentos ingeridos, y por la actividad física que se realiza. Además, el requerimiento puede variar dependiendo de posibles enfermedades, la edad, el clima y ciertos procesos hormonales, entre otras razones.

El principal beneficio que tiene el agua es que nos hidrata. Además, al beber agua, arrastramos las impurezas para que se eliminen de nuestro organismo, con lo que podemos decir que el agua tiene una función depuradora, que limpia nuestro organismo.

El agua está compuesta de hidrógeno y oxígeno, además de ciertos minerales; todos estos elementos hacen que el agua nos de pureza, nos de vida.

Nos ayuda en la digestión y absorción de los nutrientes de las comidas. También a controlar la temperatura de nuestro cuerpo.

Los expertos en salud recomiendan beber un litro y medio de agua al día, para mantener nuestro organismo hidratado y en correcto funcionamiento. Beber mucha agua reduce la posibilidad de aparición de piedras en el riñón, y en el caso de que hayan aparecido, ayudan a su disolución. También ayuda a elimiar y diluir las sustancias presentes en la orina.

Una cantidad aceptada es de 1 ml a 1,5 ml de agua por cada kilocaloría ingerida por día. También hay que tomar en cuenta que muchos productos como hortalizas, frutas, leche, carnes y pescados contienen agua.

Cuando no se consume la suficiente cantidad de agua, se da un proceso de deshidratación, al que el organismo intenta adaptarse mediante la menor producción de orina.

Por el contrario, exagerar su consumo podría ocasionar complicaciones en algunas patologías, sobre todo las cardíacas y renales, pues estas implican retención de líquido, advierte.

Las necesidades de agua para una persona sana adulta son en promedio entre 2 a 2,5 litros de líquidos diarios.