Noticias

El amor, en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas

Estudio de las universidades de Sycaruse, Virginia Occidental y Concordia. Hasta ahora había sido muy difícil ubicar el lugar exacto del amor, porque es mucho más complejo y abstracto que otras emociones, indicaron los investigadores. En general, las emociones humanas se originan en el llamado sistema límbico.
image

El amor, en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas

De acuerdo con científicos de la Universidad de Concordia, en Canadá, el sitio donde se ubica el amor en el cerebro está vinculado al lugar donde se origina el deseo sexual, pero ambos están separados. Ya se conocía dónde se almacenan los recuerdos, dónde se controla la ira y el miedo y dónde razonamos para resolver problemas.

Esta nueva investigación afirmó que halló el sitio exacto donde se originan los sentimientos que se experimentan cuando se está enamorado, difundió Excélsior con base en información de la BBC (20/06/12).

El estudio demostró que el amor está en la misma zona cerebral de la adicción a las drogas. Investigaciones anteriores demostraron que las emociones humanas se originan en el llamado sistema límbico, un conjunto de estructuras importantes que incluyen el hipocampo y la amígdala, entre otras.

En esta región se controlan una serie de funciones que incluyen las emociones, la conducta, la atención, el estado de ánimo, la memoria, el placer y la adicción, etcétera.

Hasta ahora, sin embargo, había sido muy difícil ubicar el lugar exacto del amor, porque tal como señalan los expertos, a diferencia de otras emociones “concretas”, como la ira o el placer, el amor es mucho más complejo y abstracto y parece involucrar muchas áreas del cerebro.

El nuevo estudio, en el que también participaron neurocientíficos de las universidades de Sycaruse y Virginia Occidental en Estados Unidos y el Hospital Universitario de Ginebra en Suiza, revisó 20 análisis que habían abarcado la actividad cerebral del amor y el deseo sexual.

En los estudios se había sometido a los participantes a escáneres de fMRI (imágenes de resonancia magnética funcional) para observar la actividad de su cerebro mientras estaban comprometidos en tareas relacionadas a imágenes eróticas o a observar la fotografía de la persona de quien estaban enamorados.