Opinión

El Tabaquismo le cobró Factura, y Falleció Después de Poco más un año de Sufrir de un Infarto Cerebral

El tabaquismo tarde o temprano termina con la vida de las personas y de quienes conviven con ellas.
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Por: Alicia Yolanda Reyes.

 

El tabaquismo tarde o temprano termina con la vida de las personas y de quienes conviven con ellas, señala el neumólogo Rubén Santoyo Ayala.

En esta ocasión deseo retomar un testimonio de primera mano de un familiar que acaba de fallecer a los 73 años, después de vivir el último año y medio con una serie de patologías y secuelas producto de un infarto cerebral, que le hizo perder la vista de un ojo, y le aceleró otras patologías que ya venía arrastrando.

“Empecé a fumar a los doce años en la escuela, más por imitación, y ver que se sentía”. La primera vez la sensación no fue muy agradable, pero poco a poco le fue agarrando el gusto, hasta que llegó a ser una adicción difícil de erradicar.

En 1993 , cuando tenía 44 años, al salir de la fiesta de quince años de su hija,  sintió un dolor fuerte en el pecho, su esposa lo llevó a Centro Médico y lo atendieron de un infarto agudo al miocardio. Reconoce que la atención fue excelente y logró salvar la vida, le dijeron que dejara el cigarro, porque le podría costar la vida, pero pese a que lo intentó varias veces, con varios métodos, incluida la hipnosis y algunos medicamentos, le fue imposible y regresaba a la adicción.

Después vino otro infarto y una angina de pecho, después de salir del hospital continuaba fumando, hasta que estuvo a punto de un tercer infarto hace 10 años.

 El último cigarrillo lo fumó cuando iba rumbo al hospital con una amenaza de un tercer infarto,  a que le colocaran un stendel en la coronaria. El cardiólogo le aseveró que no soportaría un infarto más, que era afortunado de haber sobrevivido y eso le ayudó a tomar una decisión.

En la casa paterna todos sufrían  de esa patología. Su hermano menor falleció después de haber estado por más de 10 años conectado a un tanque de oxígeno las 24 horas, y haber perdido la capacidad de caminar más de unos pasos y tener que sentarse porque le faltaba el aíre, a pesar de traer siempre el oxígeno.

La esposa de su hermano, pese a no haber fumado falleció de un infarto cerebral, un año antes que el marido.

Su otro hermano y hermana, ambos menores que él también fallecieron por problemas relacionados al tabaquismo.

En casa su esposa le pedía que dejara el cigarro para que no terminara como ellos, pero él no lograba estar sin fumar por mucho tiempo.

En las reuniones familiares y en su propia casa, se salía a la calle o al patio  a fumar. Señalaba que el placer que le proporcionaba el cigarrillo era muy alto.

El primer infarto lo tuvo hace treinta años;  10 años después sufrió un segundo infarto, lo atendieron de nuevo en Centro Médico, estuvo en la unidad de coronarias, el médico le dijo a la esposa que la situación era crítica, que las probabilidades de que saliera con vida eran muy pocas, sin embargo sobrevivió y al poco tiempo  retomó el cigarro.

Aunque por temporadas lograba disminuir el número de cigarrillos que consumía, por lo general llegaba a fumar de una y media a dos cajetillas por día.

Hace ocho años, después de que sufrió una angina de pecho que lo tuvo al borde de la muerte, le colocaron un desfibrilador viventricular , que incluye un marcapasos. Le explicaron que su corazón estaba trabajando a un 30 por ciento y que sufría de EPOC a consecuencia de los cincuenta años que fumó, y que era de las pocas personas que había  logrado recuperar sus funciones.

 A partir de ahí dejó el cigarro, empezó a hacer  ejercicio, modificó la dieta y  mejoró   los problemas tan graves de salud por lo que atravesó.

 En un testimonio periodístico se le preguntó  qué les diría a los jóvenes sobre el tabaquismo, y aseveró que intentaría convencerlos de que no iniciaran, porque luego es difícil  y a veces imposible dejarlo.

Para disminuir el estrés, que era una de las razones que le llevaban a fumar, empezó  trotar 10 kilómetros todos los, los domingos tomaba  la bicicleta y se iba a la vía recreativa.

 Pero después de cinco o seis años empezó a tener problemas respiratorios y circulatorios, al grado que tuvo que dejar de ejercitarse.

Hace año y medio tuvo un infarto cerebral, cuyas secuelas fueron severas, perdió la vista de un ojo, y poco a poco fue decayendo físicamente.

Después del accidente cerebro vascular las visitas al médico se intensificaron, pasaba buena parte del día sentado o dormitando, ya no tenía ánimo de salir, finalmente su corazón dejó de latir (aliciayoladar@hotmail.com)