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En América Latina se avanza en la erradicación de la oncocercosis

La Oncocercosis o Ceguera de los ríos es una enfermedad producida por un gusano llamado Onchocerca volvulus, que ocasiona daños en la piel y puede llegar a producir graves alteraciones en los ojos, hasta dejar ciegas a las personas y que ha provocado la pérdida de la visión a unas 270 mil personas en el mundo sobre un total de 17,7 millones de individuos afectados según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
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En América Latina se avanza en la erradicación de la oncocercosis

Colombia después de 11 años de trabajo habría logrado erradicar esta enfermedad ocular, según declaraciones del Director General de Salud Pública del Ministerio de la Protección Social, Gilberto Álvarez Uribe quien detalló que el tratamiento de la oncocercosis en el país ha sido posible gracias a la donación de la Ivermectina (Mectizan®) por parte de la compañía Merck, Sharp & Dohme.

En el continente americano se han registrado entre 130 mil y 140 mil casos de esta patología en unas 5 mil comunidades de los 6 países afectados por la enfermedad: Venezuela (65 por ciento de las comunidades), México (18 por ciento), Guatemala (10 por ciento), Brasil (4 por ciento), Ecuador (3 por ciento) y Colombia.

La Oncocercosis en América Latina generalmente es transmitida por vectores menos eficientes que los que se encuentran en África y los focos endémicos están geográficamente aislados, de allí que en países como Colombia se haya declarado la erradicación total de esta enfermedad y en el resto de las naciones se avance en su elminación.

Colombia no administra tratamientos para esta enfermedad desde 2008, después de haberse declarado sin transmisión por oncocercosis a finales del 2007, luego de que los resultados de las últimas evaluaciones epidemiológicas realizadas así lo confirmaran.

Anualmente se realiza una reunión (Interamerican Conference on Onchocerciasis - IACO), para evaluar los avances de la iniciativa regional, en la que los directores de los programas nacionales exponen los resultados obtenidos durante ese año y los planes para el año siguiente, la de 2011 tuvo lugar en Quito-Ecuador.

La transmisión de la enfermedad necesita de la intervención del Jején (mosca del género Simulium) que habita principalmente en áreas cercanas a ríos o canales de aguas rápidas. Éste se alimenta de la sangre de una persona infectada de oncocercosis. Posteriormente, al volver a alimentarse, pica a una persona sana y en ese momento, deposita las larvas infectantes.

Después de haber transcurrido un año o más, se detectan los parásitos (filarias) en la piel de la persona infectada. La oncocercosis no se transmite de persona a persona.

El método de diagnóstico más corriente consiste en tomar una pequeña muestra de la piel y colocarla en una gota de solución salina. En cuestión de segundos se puede ver a las microfilarias abandonando la piel. También pueden detectarse las microfilarias en la

La compañía Merck Sharp & Dohme produce la Ivermectina con el nombre de Mectizán®, y se ha comprometido a donar todo el medicamento que sea necesario para eliminar la enfermedad en todo el mundo. Por esta razón, la Ivermectina se puede suministrar a las comunidades en forma gratuita, aunque el tratamiento tiene un costo aproximado de 4,5 dólares por persona.

Además, este medicamento ha tenido muy buena aceptación en las comunidades, porque la gente ha sentido que también le sirve para eliminar los parásitos intestinales.

Para los distintos gobiernos la eliminación es la meta. Con el objetivo de fortalecer las posibilidades de lograrlo, en 1993 se creó el Programa para la eliminación de la Oncocercosis en América (OEPA), que tiene la misión de apoyar los programas nacionales de los 6 países afectados.

Esta iniciativa cuenta con el apoyo financiero del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y fue coordinada inicialmente por la Fundación Ceguera de los Ríos y ahora por el Centro Carter.

OEPA ofrece asistencia técnica, financiera y administrativa a los programas nacionales, para ello dispone de un equipo técnico que tiene su oficina central en Ciudad de Guatemala.

Las autoridades de cada uno de los países preparan cada año, con sus equipos regionales y locales, el plan para desarrollar el año siguiente, en el que se incluyen las solicitudes de apoyo, de acuerdo con las solicitudes formuladas por los seis países y, teniendo en cuenta la disponibilidad en cada uno de los rubros del presupuesto, la OEPA procede a financiar las iniciativas de cada país, realizando el seguimiento respectivo.

Con información de la OEPA y de la OMS