Enfermedades

Expertos crean un juego para explorar el mecanismo de las alucinaciones

Pese al historial psiquiátrico de los participantes, todos ellos experimentaron alucinaciones condicionadas durante el juego. Eso sí, las personas con historial de alucinaciones fueron más susceptibles al efecto del experimento, y fueron los que más seguros estaban de pulsar el botón incluso cuando ningún sonido era emitido.
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El experimento le da un giro al condicionamiento clásico de Pavlovian

Un grupo de científicos creó un juego que causa alucinaciones auditivas con el fin de monitorear su efecto en el cerebro, esto partiendo de la hipótesis a la que ha llegado una investigación, que propone que las alucinaciones se dan cuando ocurre un desequilibrio entre el estímulo externo y las creencias preestablecidas, es decir, cuando falla esta comprobación interna de los hechos.

 

¿Qué se entiende por alucinación?

 

Una alucinación es una sensación que no procede de ningún estímulo externo. Por tanto, ¿por qué se producen? Cuando pensamos en la percepción de los sentidos lo hacemos desde la idea de que es un proceso pasivo por el cual un estímulo llega y es interpretado por nuestro cerebro. Pero se trata de algo más complejo que eso.

 

De hecho, la percepción tiene más que ver con las ideas preconcebidas o la suposición de la realidad. Es decir, la manera en que percibimos un acontecimiento es el resultado de la combinación de un estímulo externo, por supuesto, y nuestras creencias preestablecidas.

 

Un juego que provoca alucinaciones auditivas

 

El experimento le da un giro al condicionamiento clásico de Pavlovian, por el cual un grupo de perros aprendió a asociar comida con un sonido determinado. En su lugar, los científicos entrenaron a los sujetos del experimento para que asociaran una visión a un sonido determinado. En el juego, se proyecta un tablero de ajedrez al mismo tiempo que un tono, de 1000 Herzios de frecuencia.

 

A medida que el juego avanzaba, la intensidad del tono era cada vez más baja, hasta que se extinguía. Tras las suficientes repeticiones, los sujetos empezaron a imaginar oír el sonido al mismo que el tablero aparecía frente a ellos, incluso cuando el sonido no se emitía. Pese a no existir sonido, los participantes continuaron "oyendo" el tono: estaban sufriendo una alucinación.

 

Durante el experimento, se contó con cuatro grupos: uno de control, sin historial de psicosis o alucinaciones. Un segundo, solo con historial de psicosis; un tercero, de alucinaciones; y el último, con una combinación de ambas.

 

Pese al historial psiquiátrico de los participantes, todos ellos experimentaron alucinaciones condicionadas durante el juego. Eso sí, las personas con historial de alucinaciones fueron más susceptibles al efecto del experimento, y fueron los que más seguros estaban de pulsar el botón incluso cuando ningún sonido era emitido.