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Investigadores progresan en el diseño de un “páncreas artificial”

El “páncreas artificial” es resultado de más de tres décadas de estudio y consiste en un sistema de sensores de glucosa que puede brindar insulina a los diabéticos, imitando la función de un órgano verdadero.
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Investigadores progresan en el diseño de un “páncreas artificial”

Chicago, EU. Autoridades estadunidenses definieron un marco regulatorio para la versión preliminar de un aparato que se denomina “páncreas artificial”, resultado de más de tres décadas de estudio y que es un largamente esperado sistema de sensores de glucosa que puede brindar insulina a los diabéticos, imitando la función de un órgano verdadero.

De acuerdo con Reuters, la presión de legisladores y defensores del tratamiento de diabéticos derivó en que autoridades definieran dicho marco regulatorio. Se trató de un avance, aunque un dispositivo perfecto que lea el nivel de azúcar en sangre y automáticamente administre la dosis correcta de insulina aún está a años de su uso comercial.

Los resultados de ese aparato fueron presentados ante la Asociación Estadounidense de Diabetes en San Diego y muestran gran potencial. En uno de ellos, los investigadores de la Universidad de Boston y el Hospital General de Massachusetts probaron un sistema que usa el monitor continuo de glucosa FreeStyle Navigator de Abbott Laboratories, y dos válvulas de insulina de Insulet Corp, todo controlado por una computadora portátil. Esta versión dista mucho del primer páncreas artificial creado en la década de 1970, el cual tenía el tamaño de un refrigerador.

El sistema, diseñado para imitar el mecanismo natural del cuerpo que controla los bajos y altos niveles de azúcar en sangre, era lo suficientemente liviano como para permitir a adultos con diabetes tipo uno caminar alrededor del hospital y ejercitarse en bicicleta.

Al final de un estudio de 51 horas, que involucró ejercicio diario, dos noches y seis comidas –todas las cuales afectaban los niveles de azúcar en sangre– seis pacientes tenían un nivel de glucosa normal, en el rango de 140, acercándose a una lectura A1c de alrededor de 7.

“Esto es muy bueno. Es lo que llamamos el nivel cercano a glucosa normal en sangre”, dijo el doctor Steven Russell, del Hospital General de Massachusetts en Boston, quien ha estado desarrollando el sistema junto a Edward Damiano, un ingeniero biomédico de la Universidad de Boston.

En otro estudio, un equipo de la Clínica Mayo instaló en pacientes dispositivos llamados “acelerómetros”, los que detectaban los movimientos y descubrieron que incluso un nivel moderado de ejercicios tenía un rol en la glucosa.

El equipo, liderado por Yogish Kudva, incorporará esta información a un sofisticado sistema de sofware que actúa como el “cerebro” de un sistema de páncreas artificial, analizando el azúcar en sangre y calculando cuándo los diabéticos necesitan una dosis de insulina.

El equipo planea comenzar un ensayo clínico con el sistema este año o a inicios del año próximo, dijo Kudva.

Los denominados sistemas de “circuito cerrado” –en los que una computadora calcula la dosis de insulina de una persona y la inyecta automáticamente a través de una válvula– están muy lejos de la versión inicial de un páncreas artificial creado en la década de 1970, dijo el doctor Aaron Kowalski, de la Fundación de Investigación de Diabetes Juvenil, o JDRF.

“El problema es que antes tenía el tamaño de un refrigerador”, dijo Kowalski, quien supervisa el Proyecto de Páncreas Artificial del grupo, una iniciativa de miles de millones de dólares destinada a acelerar los progresos para desarrollar un sistema automático de “circuito cerrado”.