Opinión

La importancia del sueño en los bebes

Durante las horas de sueño del bebé, se produce la hormona del crecimiento por lo que es fundamental que los pequeños descansen las horas suficientes para desarrollar un crecimiento normal.
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Por: Alicia Yolanda Reyes.

Tener un bebé en casa es una gran aventura, no importa si es el primero, o ya se han tenido más hijos, padres y madres siempre están aprendiendo; ya que cada niño, o niña es diferente, tanto en su comportamiento, como en sus patrones de sueño, pero es importante, tomar en cuenta los estudios que han hecho los especialistas en sueño infantil, para lograr un mayor desarrollo, físico y cognitivo.

Hay que recordar que tanto en los adultos, como en los niños el descanso nocturno es fundamental para tener una buena salud física y mental.

A medida que los bebés van creciendo su forma de dormir y descansar se modifica. Si en los primeros 3 meses de nacido necesitaba de 15 a 18 horas de sueño, repartidas a lo largo del día y de la noche; conforme van creciendo requieren de menos tiempo para descansar, pero mucho más que los adultos.

Los recién nacidos hasta los tres meses duermen entre 16 y 18 horas; entre los tres y los seis meses los pequeños empiezan a aprender las rutinas de sueño y permanecen más horas dormidos durante la noche.

A partir de los seis meses por lo general duermen 11 horas por la noche y cuatro siestas durante el día.

Es importante que se fije una hora de dormir , que no sea más allá de las ocho o nueve de la noche, que son las horas en que se logra un mayor descanso.

Los horarios de dormir deben de irse inculcando en los pequeños para que les sea más fácil conciliar el sueño y despertar descansados.

A partir de los doce meses, duermen 14 horas diarias. Por lo general 11 horas por la noche, y tres siestas diurnas  de una a una hora y media aproximadamente.

Cuando cumplen los 15 meses y suelen descansar una media de 13 horas diarias ; repartidas en once horas d descanso nocturno y dos horas de siesta durante el día.

Es importante estar atentos al comportamiento de los pequeños, para determinar si están durmiendo lo suficiente.

Entre los seis y los nueve meses los pequeños hacen varios avances críticos en su desarrollo. La capacidad de pensar se ve impulsada por la comprensión de los objetos y personas que le rodean.

Aprende a distinguir entre la gente familiar, los padres, los hermanos y la familia cercana con la que convive de manera esporádica. Este fenómeno se le conoce como conciencia del extraño.

Es una buena edad para establecer el ritual de los horarios de acostarse y las horas de vigilia.

En muchos casos es importante que tenga un juguete u objeto que identifique con la hora de irse a dormir, éste  objeto transicional proporciona un vínculo físico entre el estado de vigilia y sueño.

El último trimestre del primer año  marca el inicio de la búsqueda de independencia. Para entonces los niños y niñas suelen dormir 14 horas por día. Doce las cuales son de noche y dos siestas de una hora cada una.

Hay que recordar que la actividad  física de las últimas horas de la tarde tiene implicaciones para que los pequeños logren un sueño profundo, que es cuando se produce la hormona del crecimiento y marcan su sano desarrollo físico y cognitivo (aliciayolandar@hotmail.com)