Salud reproductiva

Química del Amor.

El amor pasa por cuatro etapas antes de consolidarse: sexóloga Patricia Becerra.
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¿Cual es la razón por lo que una persona que ayer nos era indiferente, de pronto se puede convertir en alguien tan importante que no logramos sacar de nuestra mente, alguien a quien le encontramos mil virtudes, y pasado el tiempo solo le vemos errores?

La sexóloga Patricia Becerra quien dirige el Colegio Mexicano de Educación Sexual y Sexología nos lo explica.

Señala que en los últimos años se han llevado a cabo varias investigaciones sobre el cerebro y sus neuro trasmisores, que lograron identificar las sustancias que se producen o incrementan durante el enamoramiento.

Enfatiza que no es solo la bioquímica cerebral la que determina esos estados de ánimo tan especiales.

Explica que si alguien nos atrae. nos emociona  le atribuimos cualidades extraordinarias que nos enamoran. El circuito bioquímico se desencadena intensificando así nuestras reacciones emocionales, como la “de sentir mariposas en el estómago”.

El enamoramiento nos explica la sexóloga se divide en cuatro etapas.

Nuestros sentidos son la puerta de entrada para todo lo que ocurre fuera de nosotros, y el amor no es una excepción.

Una vez dentro inicia la batalla química y hormonal. El amor no entra necesariamente por la vista el olfato juega un papel fundamental. Existen sustancias conocidas como feromonas, que son sustancias químicas que se producen en las glándulas sudoríparas, principalmente en las axilas y la entrepierna.

En la segunda etapa de atracción se produce un neuro trasmisor conocido como fenietilamina, que se esparce por todo el cerebro y causa un estado de semi inconciencia, se esparce por todo el cerebro y orquesta el caos llamado amor. Inicialmente, suspende todas las acciones cerebrales.

La vista, que generalmente es periférica se vuelve central enfoca como entre nubes el objeto causante del caos. Se pierde el oído, por ende, el habla; no hay sensación térmica en la piel, ni equilibrio. Se turba la coordinación de ideas y de movimiento.

Para recuperar el control el cerebro secreta los neuro trasmisores dopamina o noreprinofina, que estimulan el hipotálamo, este órgano se comunica con químicamente con la hipófisis, de ahí a la tiroides, luego al páncreas, las glándulas suprarrenales. En el caso de las mujeres con los ovarios, y de los hombres, con los testículos.

En la tercera etapa de enamoramiento, el cerebro debe controlar el caos en el que se vio envuelto.  Nivelar las sustancias que fueron secretadas. Se activan los calmantes naturales endorfinas y encefalinas, que son auténticas drogas, conocidos como los opiáceos del cerebro, que se esparcen para tranquilizar los órganos alterados, produciendo tranquilidad calma, gozo y alegría, las sonrisas de alguien enamorado son inconfundibles, enfatiza la sexóloga Patricia Becerra.

La cuarta etapa es la pasión, es decir cuando se llega a las relaciones sexuales. Cuando los impulsos eróticos se hacen cada vez más intensos y con intervalos más cortos.

Las glándulas suprarrenales aumentan la producción de testosterona en ambos sexos.

La atracción bioquímica de la primera fase neuroquímica dura de dos a tres años. La combinación de la fase dos y tres, dura aproximadamente cuatro años más. Esa parece ser la razón por la que muchas relaciones empiezan a presentar problemas a los siete años.

Pasada estas etapas una relación puede consolidarse y pasar a lo que se conoce como voluntad de amar. Es decir que la pareja logra formar una relación más sólida y madura, sin que exista la primera pasión del inicio, pero con un conocimiento y aceptación del otro o la otra.

En caso contrario las parejas deciden en este momento que la persona con la que están ya no es la que conocieron y deciden tomar cada una un camino separado.

Muchas personas se sienten engañadas, y aseveran que su pareja cambio, cuando en realidad es la misma persona, pero vista con ojos más realistas. (aliciayolandar@hotmail.com)

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