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Síndrome de Fatiga Crónica

En ocasiones se confunde con depresión, ansiedad o angustia.
Foto por Adrian Swancar

Martha se despierta todos los días con cansancio físico y mental. En ocasiones con dolor en las articulaciones, músculos, garganta y cabeza.

Las pruebas laboratoriales no ofrecen ningún resultado anormal, el médico le asevera que su problema puede ser de depresión y la envía a un profesional de la salud mental, el cual por más que explora no encuentra la causa.

Médicos del ISSSTE han detectado que casos como el de Martha podrían estar relacionados con la fatiga, un mal de nuestros tiempos en donde la mayoría de las personas trabajan mucho y descansan poco.

El académico de la Facultad de Medicina de la UNAM Oscar Próspero García, señala que la mayoría de los síntomas arriba descritos están relacionados con el Síndrome de Fatiga Crónica que afecta en Latinoamérica afecta entre el dos y tres porciento de la población mayor de 40 años.

Puntualizó que este padecimiento también denominado encefalomielitis miálgica , es en extremo incapacitante, y llega a ser diagnosticada como depresión, ansiedad o angustia.

Aunque se considera que es una afección de la mediana edad, llega a afectar a adolescentes. El SFC es más común en mujeres, en una proporción de dos por uno.

El SFC puede también estar asociado a alguna patología, como la depresión y la angustia de rendimiento. La personalidad de estas personas es en general muy competitiva, y suelen ser ansiosos y aprensivos.

Las personas que sufren del SFC se sienten incomprendidas, ya que al no encontrar medicamente ninguna causa para su padecimiento, se les llega a tachar de hipocondríacas y no se le presta demasiada atención a sus problemas.

Cuando el médico que les dice que no tienen nada, la persona se siente con la autoestima baja, y el cuadro de malestar se agrava.

Las personas que viven con el SFC todo el tiempo se sienten cansadas, sufren de falta de concentración, y a pesar de que llega a ser incapacitante, no está reconocido como una enfermedad que requiera de licencia laboral, ya que los médicos no tienen la capacidad de hacer un diagnóstico acertado.

En algunos casos, debido a los síntomas que presenta una persona con el SFC se le llega a confundir con artritis reumatoide y se medica para dicha patología sin que se logre mejoría alguna.

Las personas en ocasiones se sienten tan angustiadas que perciben sus molestias como si fueran a sufrir un infarto, ya que el pecho les duele, e incluso sienten que les falta aire, y presentan problemas para respirar.

En otras ocasiones ante la inflamación de los ganglios linfáticos la persona afectada piensa que puede tener cáncer y solicita a sus médicos que le realicen pruebas para descartarlo.

El personal de salud, como médicos/as y enfermeras son de los más afectados por el SFC, debido a la labor tan estresante que realizan, a las grandes cargas de trabajo que se les impone y que una falla en la atención a los usuarios puede traducirse en pérdida de vidas, o problemas graves de
salud.

Una de las formas de hacer frente a esta situación es trabajar menos horas, tomar por lo menos siete a ocho horas para dormir, y buscar otras actividades alejadas del área laboral.

Reunirse con la familia, o las amistades es una buena forma de sacar el estrés, así como practicar algún deporte, ingerir comida más saludable evitando los alimentos industrializados, e incluyendo más frutas y verduras en su estado natural. Y por supuesto evitar tabaco y alcohol

(aliciayolandar@hotmail.com)