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Sorprende estudio sobre personas infartadas

Una de cada siete de esas personas sin señales de alarma murió luego de padecer un ataque cardiaco. Una posible explicación es que quienes ya conocían su enfermedad estuvieran medicadas con estatinas o betabloqueadores, que ayudaron a protegerlos luego de sufrir el problema
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Sorprende estudio sobre personas infartadas

Washington. En un estudio aplicado a más de 500 mil personas se halló que en caso de infarto cuantos más factores de riesgo cardiaco tenía el paciente menores eran sus posibilidades de muerte. Los especialistas dijeron que quienes sabían de una alarma de enfermedad cardiaca, como presión arterial y colesterol altos, eran más propensos a sobrevivir a la hospitalización por un primer ataque al corazón que quienes tenían mejor salud.

Tras ajustar la edad y otros factores clínicos, hubo una relación inversa entre la cantidad de factores de riesgo de enfermedad coronaria y las posibilidades ajustadas de mortalidad hospitalaria, escribió el director del estudio, John Canto, en Journal, de la Asociación Médica Estadunidense, difundió Reuters (16 de noviembre de 2011).

Journal,

La asociación fue consistente en varios grupos etarios y subgrupos importantes de pacientes, agregó. Los investigadores señalaron que una posible explicación del resultado es que las personas que ya conocían su problema cardiaco estuvieran medicadas con estatinas o betabloqueadores, que ayudaron a protegerlos luego del infarto.

Los datos para el análisis se tomaron de un registro nacional estadunidense de casi 500 mil primeros infartos entre 1994 y 2006. Durante la hospitalización, los médicos indicaron si los pacientes tenían algún factor de riesgo estándar de enfermedad cardiaca, incluidos presión arterial, colesterol alto, diabetes, tabaquismo o antecedentes familiares.

Entre todos los pacientes, más de 85 por ciento tenía al menos uno de esos factores de riesgo, y las personas con más de uno tenían ataques cardiacos de más jóvenes, en promedio. Algo más de 50 mil pacientes murieron en el hospital.

Luego de tener en cuenta el hecho de que las personas sin factores de riesgo solían ser mayores, y ajustar el peso, la raza y el género, el estudio halló que los no fumadores sin diabetes ni antecedentes familiares de enfermedad cardiaca ni colesterol alto o presión elevada eran 50 por ciento más propensos a morir en el hospital que las personas con todos esos signos de advertencia.

Una de cada siete de esas personas sin señales de alarma murió luego de padecer un ataque cardiaco, comparado con uno de cada 28 pacientes con todos los factores de riesgo.

Canto y sus colegas manifestaron que los pacientes con más factores de riesgo también suelen recibir la medicación dentro de las primeras 24 horas de la estadía en el hospital, o ser sometidos a algún tipo de cirugía.

Quienes presentan signos de alarma habrían estado medicados antes del infarto, obtendrían contacto más regular con sus médicos, aunque no hubo forma de saber eso a partir de los datos con que se contaba, dijo Canto.

También es posible que las personas sin los factores de riesgo tradicionales tuviesen otros riesgos de salud sin medir, que provocaron sus ataques cardiacos y elevaron su posibilidad de muerte, o que algo en su flujo sanguíneo fuera diferente.