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Un implante no invasivo en el cerebro, podrá traducirse en el futuro en movimiento

Un implante en el cerebro desarrollado en la Universidad de Michigan, utiliza la piel del cuerpo como un conductor para transmitir inalámbricamente señales nerviosas del cerebro para controlar un ordenador, el cual finalmente, se podría utilizar para reactivar miembros paralizados.
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Un implante no invasivo en el cerebro, podrá traducirse en el futuro en movimiento

El implante se llama BioBolt. A diferencia de otras tecnologías de interfaz neuronal que establecen una conexión entre el cerebro a un dispositivo externo como un ordenador, es mínimamente invasivo, dijo el investigador principal de este proyecto, Euisik Yoon, profesor en el Departamento de Ingeniería Eléctrica y Ciencias de la Computación de esta universidad.

En la actualidad, el cráneo debe permanecer abierto mientras que los implantes neuronales están en la cabeza, por lo que usarlos en la vida diaria del paciente no es realista, dijo Kensall Wise, distinguido profesor emérito en ingeniería.

El BioBolt no penetra en la corteza y está completamente cubierto por la piel para reducir en gran medida el riesgo de infección. Los investigadores creen que este es un paso crítico hacia el “Santo Grial” de la interfaz cerebro-ordenador: lo que permite a una persona paralizada "pensar" un movimiento.

"El objetivo final es ser capaces de reactivar las extremidades paralizadas", recogiendo las señales neuronales de la corteza cerebral y trasmitirlas directamente a los músculos, dijo Wise, El empleo de esta tecnología está todavía a algunos años de distancia, dicen los investigadores.

Otra aplicación prometedora para el BioBolt es controlar la epilepsia, y podría emplearse en el diagnóstico de ciertas enfermedades como el Parkinson.

El concepto de BioBolt está en trámite de patente y fue presentado el 16 de junio en el Simposio 2011 sobre Circuitos VLSI en Kyoto, Japón. Sun-il Chang, estudiante de doctorado en el grupo de investigación de Yoon, fue el autor principal de la presentación.

El BioBolt tiene la circunferencia de una moneda de diez centavos, con una película en miniatura de microcircuitos pegada al fondo. El BioBolt se implanta en el cráneo bajo la piel y la película de microcircuitos se encuentra en el cerebro. Los microcircuitos actúan como micrófonos para "escuchar" el patrón general de las neuronas de disparo y los asocian con una orden específica del cerebro. Estas señales son amplificadas y filtradas, entonces se convierten en señales digitales y se transmiten a través de la piel a una computadora, dijo Yoon.

El BioBolt mantiene un bajo consumo de energía mediante el uso de la piel como un conductor.

Con el tiempo, las señales podrán ser transmitidas a través de la piel, hacia algún objeto como un reloj o un par de pendientes, para recoger las señales, dijo Yoon, eliminando así la necesidad de un ordenador externo para procesar las señales.