Opinión

Un Perdido A Todas Va

Justifican quienes Consumen Productos “mágicos”
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Cuando se enfrenta una enfermedad que no cede ante los medicamentos recetados por los profesionales de la salud, las personas suelen recurrir a cualquier producto, naturista, o no tanto que les recomienden las comadres, los conocidos, revistas y a últimas fechas en redes sociales.

En muchos casos se trata de productos inocuos, qué, si bien no curan, tampoco causan mayor daño, a no ser que se abandone el tratamiento terapéutico para consumirlo.

En 1991 un agricultor de nombre Jesús Chahín, en una localidad de Tlacote, en Querétaro, aseveró que había abierto un pozo, del que brotaba agua milagrosa, capaz de curar todas las enfermedades, incluidas Sida, Cáncer y Artrítis.

Alcanzó tal fama internacional que incluso periódicos de Argentina, Perú y Colombia lo publicaron en primera plana, eso atrajo cientos de turistas, de México y Sudamérica, que viajaban expresamente por la famosa agua.

El dueño del pozo, en teoría no la vendía, solo solicitaba una pequeña cuota de recuperación para la conservación del pozo.

Las colas eran interminables, y las aerolíneas se negaron a permitir que esa agua saliera del país, porque los estudios que se realizaron demostraron que el líquido estaba contaminado, y no era apto para el consumo humano, máxime cuando “su descubridor” aseveraba que si se hervía el agua perdería todas sus propiedades terapéuticas.

Hasta el agua del Tlacote llegaron artistas de talla internacional como Juan Gabriel, José José, Julio Iglesias y el basquetbolista Magic Johnson entre otros.

Rubén un paciente tapatío, con Sida, que se había mantenido estable por años, cayó en el fraude de la famosa “agua del Tlacote”, desarrolló una serie de problemas gastrointestinales e infecciosos y falleció al poco tiempo.

Cuando los médicos le preguntaron porque se había arriesgado aseveró; “un perdido a todas va”.

Después de algunos años y cuando no se pudo demostrar su eficacia, las personas dejaron de ir a buscar el agua del Tlacote.

Actualmente con la llegada del COVID19 las personas publican en redes sociales una serie de recomendaciones sobre medicamentos y productos que supuestamente evitan que el virus ingrese al organismo, o se desarrolle.

El Presidente Estadunidense Donald Trump, ha promovido dos o tres productos de la industria farmacéutica, que son utilizados bajo supervisión médica para otros padecimientos, pero que tienen efectos secundarios indeseables, que incluso pueden causar la muerte.

El periódico El Economista publicó el 21 de julio una serie de productos que mágicos, desde una serie de pócimas caseras que curan el dolor de articulaciones, frutas secas como la ciruela pasa, que si bien tiene una serie de vitaminas no está comprobado que curen.

Todos hemos escuchado hablar sobre el brócoli y sus propiedades anticancerígenas, la guayaba que posee todos los nutrientes y vitaminas para prevenir y curar todo tipo de patologías.

La chía, la quinoa, linaza y sésamo entre otras, qué si bien son nutritivas, no está comprobada su eficacia curativa
En el caso de verduras, frutas y otros productos alimenticios de origen natural, si bien no están comprobados que ofrezcan tales beneficios, tampoco están contraindicados.

El problema principal es cuando las personas abandonan su tratamiento médico que ha sido investigado por años, y comprobado cierta efectividad, para consumir productos de dudosa procedencia, que como la nuez de Brasil y otras sustancias que han estado de moda, y pueden
causar incluso envenenamiento si se consumen en altas dosis.

Algunas personas recordaran aquellas píldoras mágicas que hacían que se perdiera peso, en pocos días, aunque se consumiera todo tipo de alimentos.
Cuando la Secretaría de Salud investigó en sus laboratorios ese producto eran huevecillos de solitaria que se incrustaban en el sistema digestivo, lo que hacía que las personas no aprovecharan los nutrientes que consumían y perdieran peso, causándoles graves problemas de salud, incluso la
muerte.

Lo más recomendable es evitar la automedicación. e investigar sobre cualquier producto que nos recomienden o veamos en las “benditas redes sociales”.
Evitar refrescos embotellados, bebidas azucaradas, tabaco, y productos industrializados y realizar actividad física, ayudará a mantener una buena salud, sin necesidad de recurrir a productos milagrosos.

 

(aliciayolandar@hotmail.com)