Nutrición

Buscan incorporar algas marinas a la alimentación

Con el fin de aprovechar todos los beneficios nutritivos y para la salud que ofrecen las algas marinas, investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional, promueven el Programa de Alimentación con Algas Marinas para el consumo humano.
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Buscan incorporar algas marinas a la alimentación

IPN. Con el fin de aprovechar todos los beneficios nutritivos y para la salud que ofrecen las algas marinas, investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional, promueven el Programa de Alimentación con Algas Marinas para el consumo humano.

El estudio de algas marinas y sus propiedades se realiza desde hace 25 años en el  Laboratorio de Macroalgas del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), ubicado en La Paz, Baja California Sur, a cargo de la doctora Margarita Casas Valdez, quien en principio utilizó las algas marinas Sargassum “Sargazo” y Macrocystis pyrifera “Sargazo gigante”,  para alimentar cabras, ovejas y gallinas de postura a nivel experimental e implementó campañas para explicar a los ganaderos del estado de Baja California Sur los beneficios de la misma.

“El propósito era promover el uso de las algas marinas en dietas para el ganado, particularmente en la época de sequía, cuando disminuye significativamente la disponibilidad del forraje de agostadero y se pueden aprovechar  las algas de las costas de la Península de Baja California, que están disponibles”, expresó la especialista.

Se pudo comprobar científicamente que las gallinas alimentadas con algas marinas produjeron huevos con 26 por ciento menos de colesterol y lo mismo ocurrió cuando se incorporaron al alimento de los camarones, reduciendo en un 27 por ciento el colesterol en los crustáceos.

Casas Valdez destacó  que aunque en México actualmente sólo se cosechan tres especies de algas para utilizarlas en la producción de agar, fertilizantes y aditivos para alimentos, realmente no existe una cultura de consumo, como en otros países del continente asiático, principalmente.

“Y es una pena, porque las algas del género Ulva, que se encuentran en todas las costas de México, contienen una buena fuente de minerales, carbohidratos, fibra, aminoácidos esenciales, ácidos grasos Omega 3 y 6, betacarotenos y vitaminas”, resaltó

Añadió que el consumo de algas reduce el nivel de lípidos, colesterol y  triglicéridos en la sangre, la obesidad abdominal, y sus ácidos grasos Omega 3 y 6 ayudan al crecimiento del cerebro y mejoran la vista en el desarrollo temprano de los embriones.

Aclaró que las algas tienen propiedades antibióticas, antivirales, antifúngicas, antioxidantes, anticancerígenas, anticoagulantes, antitumorales, hipoglicémicas (que disminuyen el azúcar) e hipocolestelorémicas (que disminuyen el colesterol en sangre). Esto último porque contienen los compuestos denominados fitoesteroles, cuya principal propiedad es inhibir la síntesis de colesterol endógeno y bloquear la absorción del colesterol a nivel intestinal.

“También es muy importante la cantidad de fibra que proporcionan las algas, pues favorece el aumento  en el volumen y peso de las heces e incrementan el peritaltismo, proceso automático que agiliza la velocidad del tránsito intestinal”, detalló.

Las algas marinas son altamente higroscópicas, es decir, que absorben agua incrementando su volumen, por lo que al consumirlas proporcionan una sensación de saciedad y, por lo tanto, es posible aumentar el tiempo que puede una persona dejar de consumir alimentos.

“Lo que nosotros hacemos, en el caso particular de la Ulva, es presentar jornadas de degustación con diferentes alimentos como pastas, pasteles, galletas, diversos bocadillos de pescado y sopas para demostrar de qué manera puede añadirse esta alga a los platillos para consumo humano”, explicó la investigadora.

Preparar  harina de algas marinas no es complicado, pues se recolectan antes de que lleguen a la playa, se lavan con agua dulce, se desinfectan con cualquier bactericida, se secan, pero no directamente al sol para evitar que pierdan sus propiedades y una vez secas, se muelen, incluso en la licuadora o en un molino.

Un producto derivado de las investigaciones del Laboratorio de Macroalgas del CICIMAR del IPN que ha tenido mucho éxito son las botanas tipo churrito, creadas por un grupo de jóvenes del Centro de Bachillerato Tecnológico 230, que para obtener su título de técnicos en alimentos y realizar sus prácticas profesionales en el laboratorio del IPN crearon los Ulvichurris.

“La idea de estos jóvenes es que los niños puedan consumir algo sabroso, nutritivo, rico en proteínas, minerales y fibra, aprovechando la entrada en vigor de la reciente reforma para eliminar comida chatarra de las escuelas primarias”, aclaró la investigadora politécnica.

Además considera que un producto con el que la harina de las algas podría funcionar es con cualquier tipo de pasta, pues si se les incorporara al momento de producirla, “estaríamos enriqueciéndola con todas las propiedades que tienen las algas y sería muy benéfico para la población de escasos recursos”, consideró.

Esta es una nueva opción para aprovechar lo que la naturaleza generosamente produce en las costas de México. En la Bahía de la Paz, específicamente, se acumulan en las costas cientos de toneladas de algas al año, dando una mala imagen, malos olores y que terminan en la basura sin ser aprovechadas.

“La idea que proponemos desde este laboratorio de Macroalgas del CICIMAR es que grupos de mujeres pudieran cosechar las algas, antes de que se varen en la playa, y utilizarlas para enriquecer alimentos de consumo humano, y no sólo serían aprovechadas todas sus propiedades, sino que podría reactivarse la economía de las comunidades y disminuirían los altos costos de limpieza que representa la recolección de algas marinas para los ayuntamientos municipales”, finalizó.

IPN. Con el fin de aprovechar todos los beneficios nutritivos y para la salud que ofrecen las algas marinas, investigadores del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas del Instituto Politécnico Nacional, promueven el Programa de Alimentación con Algas Marinas para el consumo humano.

IPN Programa de Alimentación con Algas Marinas

El estudio de algas marinas y sus propiedades se realiza desde hace 25 años en el  Laboratorio de Macroalgas del Centro Interdisciplinario de Ciencias Marinas (CICIMAR), ubicado en La Paz, Baja California Sur, a cargo de la doctora Margarita Casas Valdez, quien en principio utilizó las algas marinas Sargassum “Sargazo” y Macrocystis pyrifera “Sargazo gigante”,  para alimentar cabras, ovejas y gallinas de postura a nivel experimental e implementó campañas para explicar a los ganaderos del estado de Baja California Sur los beneficios de la misma.

Sargassum Macrocystis pyrifera

“El propósito era promover el uso de las algas marinas en dietas para el ganado, particularmente en la época de sequía, cuando disminuye significativamente la disponibilidad del forraje de agostadero y se pueden aprovechar  las algas de las costas de la Península de Baja California, que están disponibles”, expresó la especialista.

Se pudo comprobar científicamente que las gallinas alimentadas con algas marinas produjeron huevos con 26 por ciento menos de colesterol y lo mismo ocurrió cuando se incorporaron al alimento de los camarones, reduciendo en un 27 por ciento el colesterol en los crustáceos.

Casas Valdez destacó  que aunque en México actualmente sólo se cosechan tres especies de algas para utilizarlas en la producción de agar, fertilizantes y aditivos para alimentos, realmente no existe una cultura de consumo, como en otros países del continente asiático, principalmente.

“Y es una pena, porque las algas del género Ulva, que se encuentran en todas las costas de México, contienen una buena fuente de minerales, carbohidratos, fibra, aminoácidos esenciales, ácidos grasos Omega 3 y 6, betacarotenos y vitaminas”, resaltó

Ulva

Añadió que el consumo de algas reduce el nivel de lípidos, colesterol y  triglicéridos en la sangre, la obesidad abdominal, y sus ácidos grasos Omega 3 y 6 ayudan al crecimiento del cerebro y mejoran la vista en el desarrollo temprano de los embriones.

Aclaró que las algas tienen propiedades antibióticas, antivirales, antifúngicas, antioxidantes, anticancerígenas, anticoagulantes, antitumorales, hipoglicémicas (que disminuyen el azúcar) e hipocolestelorémicas (que disminuyen el colesterol en sangre). Esto último porque contienen los compuestos denominados fitoesteroles, cuya principal propiedad es inhibir la síntesis de colesterol endógeno y bloquear la absorción del colesterol a nivel intestinal.

fitoesteroles

“También es muy importante la cantidad de fibra que proporcionan las algas, pues favorece el aumento  en el volumen y peso de las heces e incrementan el peritaltismo, proceso automático que agiliza la velocidad del tránsito intestinal”, detalló.

Las algas marinas son altamente higroscópicas, es decir, que absorben agua incrementando su volumen, por lo que al consumirlas proporcionan una sensación de saciedad y, por lo tanto, es posible aumentar el tiempo que puede una persona dejar de consumir alimentos.

“Lo que nosotros hacemos, en el caso particular de la Ulva, es presentar jornadas de degustación con diferentes alimentos como pastas, pasteles, galletas, diversos bocadillos de pescado y sopas para demostrar de qué manera puede añadirse esta alga a los platillos para consumo humano”, explicó la investigadora.

Ulva

Preparar  harina de algas marinas no es complicado, pues se recolectan antes de que lleguen a la playa, se lavan con agua dulce, se desinfectan con cualquier bactericida, se secan, pero no directamente al sol para evitar que pierdan sus propiedades y una vez secas, se muelen, incluso en la licuadora o en un molino.

Un producto derivado de las investigaciones del Laboratorio de Macroalgas del CICIMAR del IPN que ha tenido mucho éxito son las botanas tipo churrito, creadas por un grupo de jóvenes del Centro de Bachillerato Tecnológico 230, que para obtener su título de técnicos en alimentos y realizar sus prácticas profesionales en el laboratorio del IPN crearon los Ulvichurris.

churrito, Ulvichurris.

“La idea de estos jóvenes es que los niños puedan consumir algo sabroso, nutritivo, rico en proteínas, minerales y fibra, aprovechando la entrada en vigor de la reciente reforma para eliminar comida chatarra de las escuelas primarias”, aclaró la investigadora politécnica.

Además considera que un producto con el que la harina de las algas podría funcionar es con cualquier tipo de pasta, pues si se les incorporara al momento de producirla, “estaríamos enriqueciéndola con todas las propiedades que tienen las algas y sería muy benéfico para la población de escasos recursos”, consideró.

Esta es una nueva opción para aprovechar lo que la naturaleza generosamente produce en las costas de México. En la Bahía de la Paz, específicamente, se acumulan en las costas cientos de toneladas de algas al año, dando una mala imagen, malos olores y que terminan en la basura sin ser aprovechadas.

“La idea que proponemos desde este laboratorio de Macroalgas del CICIMAR es que grupos de mujeres pudieran cosechar las algas, antes de que se varen en la playa, y utilizarlas para enriquecer alimentos de consumo humano, y no sólo serían aprovechadas todas sus propiedades, sino que podría reactivarse la economía de las comunidades y disminuirían los altos costos de limpieza que representa la recolección de algas marinas para los ayuntamientos municipales”, finalizó.