Nutrición

Dulces, un espejismo para el cerebro

En situaciones de sobrecarga, la exigencia de algo dulce es mayor y se liberan hormonas de estrés, por lo que se tiende a preferir un chocolate a una manzana, por ejemplo, pero el efecto de las golosinas en el cerebro es corto.
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Dulces, un espejismo para el cerebro

Munich. Con frecuencia la energía que el cerebro demanda en situaciones de estrés proviene de alimentos edulcorados y grasos, preparados y de buen sabor. Cuando las presiones aumentan, la alimentación a menudo se reduce a la simple ingesta de nutrientes, pero cuáles son los que realmente requiere el cerebro.

Este órgano tiende preferir un chocolate que una manzana. La fruta contiene menos glucosa, fuente de energía fundamental para el cerebro. En situaciones de sobrecarga, la exigencia de algo dulce es mayor y se liberan hormonas de estrés, expresó Ingrid Kiefer, nutrióloga vienesa.

El azúcar se subdivide, según el tamaño de las moléculas, en simple o múltiple. Las golosinas contienen azúcares simples, las cuales llegan inmediatamente a los vasos sanguíneos. Cuando se come chocolate se dispara el nivel de azúcar en la sangre y el cerebro produce con rapidez serotonina, la hormona de la felicidad, aunque luego decaiga de nuevo muy rápido, agregó Kiefer, de acuerdo con información de Dpa (18/01/12) publicada por La Jornada.

La Jornada

El resultado es un cansancio inesperado. Los azúcares que deben ser ingeridos para mejorar el rendimiento son de tipo múltiple, se llaman también hidratos de carbono complejos, señaló la especialista.

Los carbohidratos complejos están en los cereales integrales, la avena, las papas, legumbres como frijoles o chícharos y diversos tipos de frutas y verduras.

Para que la información de las células nerviosas fluya sin problema al cerebro se necesitan ácidos grasos insaturados. Sobre todo Omega 3, aseguró Andrea Flemmer, bióloga muniquesa. Estos ácidos se encuentran en grandes proporciones en frutos secos, como cacahuates, nueces; aceites como el de linaza o de nueces, así como en pescados de agua fría, como el arenque, el atún o el salmón. Las vitaminas A, C y E –antioxidantes– son alimentos vitales para los nervios, al protegerlos y a los vasos sanguíneos, señaló la nutrióloga berlinesa Manuela Marín.

Para reforzar los nervios es imprescindible el grupo de vitaminas del tipo B; protegen las células nerviosas del cerebro y estimulan la formación de nuevo tejido. Se encuentran en levadura, trigo, hígado de ternera y vaca, así como en aguacates y plátanos.

Estos últimos son arma eficaz contra el estrés; contienen la proteína triptofano, que el cuerpo convierte en serotonina, la hormona de la felicidad. A diferencia del chocolate, el plátano crea carbohidratos complejos, que dan un efecto calmante y son una base para una concentración más contenida, añadió Flemmer.