Nutrición

El 70% de la sal que comemos está en los alimentos procesados

La investigadora de la Federación Interamericana de Cardiología (FIC) Argentina, Lorena Allemandi, advirtió que “para bajar el consumo de sal no basta con usar menos cantidad en la comida. También es necesario que el Estado tome medidas efectivas para que la industria alimentaria disminuya la cantidad de sal en los productos que elabora. Esta medida debe formar parte de una estrategia integral de salud pública, que incluya fuertes campañas de concientización dirigidas a toda la población".
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El 70% de la sal que comemos está en los alimentos procesados

De esta manera, la FIC -que se encarga de promover políticas para prevenir enfermedades crónicas no transmisibles- se sumó a la campaña para reducir el consumo de sal en Argentina. La actividad es promovida por la Acción Mundial sobre Sal y Salud, que está integrada por miembros de 85 países.

El consumo excesivo de sal es el principal factor de riesgo de hipertensión arterial. Y en la Argentina, la hipertensión es la principal causa de muerte.

Según el Ministerio de Salud de la Nación, la población de este país tiene un altísimo consumo de sal: cada argentino ingiere unos 12 gramos por día, cuando lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud son 5 gramos.

El 70% de la sal que se consume a diario proviene de los alimentos industrializados (envasados en general, enlatados, chacinados, congelados, panificados, etc.). Se trata de la sal que se incorpora durante el mismo proceso de elaboración. La industria alimentaria utiliza la sal como conservante y saborizante en diversos productos, muchos de los cuales pueden no tener sabor salado (panes, lácteos, bebidas, galletitas y conservas).

Una investigación publicada por la Revista Panamericana de la Salud en diciembre último sobre los comportamientos relacionados con el consumo de sal en Argentina, Costa Rica y Ecuador, reveló que la mayoría de los consumidores está al tanto de los niveles recomendables de sal, pero desconoce la alta cantidad que contienen los alimentos procesados.

Además de HTA, el alto consumo de sal, en cualquier edad, puede provocar enfermedades cardiovasculares, cerebrovasculares y renales, además de osteoporosis, diabetes y cáncer. Reducir la ingesta es una medida simple y costo-efectiva para evitar muertes prevenibles.

El Ministerio de Salud ha firmado acuerdos voluntarios con algunas empresas alimentarias, pero aún no hay evaluaciones del impacto generado en la salud pública. En tanto, la FIC está estudiando los grupos de alimentos más consumidos en Argentina para monitorear los cambios de los niveles de sodio en el tiempo.





Fuente: La Gaceta