Nutrición

El elevado consumo de refrescos favorece diversas enfermedades

No sólo se le relaciona con sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión, sino además con osteoporosis, gastritis, insomnio, caries, problemas renales y alteraciones en el sistema nervioso.
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El elevado consumo de refrescos favorece diversas enfermedades

Uno de los factores que ha ocasionado el aumento de enfermedades crónico degenerativas entre los mexicanos es el consumo excesivo de refrescos, lo cual se hace común en fiestas, convivios y durante la comida diaria.

Este hábito alimentario ha colocado a México como el segundo país en el consumo de ese producto, con 80 por ciento de la población, sólo debajo de Estados Unidos.

Especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) advierten que debido a este consumo excesivo se ha incrementado el riesgo de padecer no sólo enfermedades crónico degenerativas, como sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión, sino además osteoporosis, gastritis, insomnio, caries, problemas renales y alteraciones en el sistema nervioso, tanto en adultos, como cada vez más entre los niños.

De acuerdo con datos de la Cámara de Diputados, de 2000 a

2008 la obesidad en los menores que cursan primaria se elevó 33 por ciento y en ese periodo el consumo de refrescos aumentó 37 por ciento, mientras que la ingesta de frutas y verduras disminuyó 29 por ciento. En los años 90 los alumnos ingerían poco más de 2 mil calorías diarias y en 2008 superaron las 3 mil 800.

Los componentes de las bebidas gaseosas pueden dañar varios órganos del cuerpo: el azúcar incrementa la posibilidad de padecer sobrepeso y obesidad, así como favorecer el desarrollo de caries, incluso en niños que aún no tienen dientes.

De acuerdo con el IMSS, el fósforo minimiza la absorción del calcio en los huesos, lo que predispone la aparición de osteoporosis y/o el desarrollo de piedras en los riñones (litiasis renal); el sodio puede desencadenar hipertensión arterial y la cafeína altera el sistema nervioso, ocasionando insomnio.

Las familias mexicanas destinan entre siete y 10 por ciento de sus ingresos totales a la compra de estos productos. Además, cada persona consume en promedio más de 150 litros de refresco al año. En los estados del centro y norte del país se observa más este fenómeno. En cambio, según diversos cálculos, México tiene un consumo de leche per cápita anual de 82 litros.

El IMSS advierte que si la población no hace conciencia del daño que ahora se provoca, en poco tiempo las futuras generaciones, que crecen con los hábitos de vida y alimentación que se practican actualmente, presentarán enfermedades mórbidas a edades más tempranas y complicaciones que dañarán su salud.

El Seguro Social recomienda sustituir las bebidas gaseosas por aguas de sabor, preparadas con frutas naturales de la temporada, que resultan más ricas y saludables para acompañar los alimentos, favorecer la digestión y ayudar al bienestar de la familia.