Nutrición

El orden en que se consumen los alimentos ayuda a perder peso

Desayunar como reyes, comer como príncipes y cenar como pobres, es un viejo refrán que debería adoptarse de manera cotidiana si se desea perder peso, y tener una buena salud.
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El orden en que se consumen los alimentos ayuda a perder peso

Por: Alicia Yolanda Reyes

Por: Alicia Yolanda Reyes

De acuerdo a la medicina tradicional china, a medida que avanza el día el organismo requiere de menos nutrientes, y el exceso en la cena contribuye a que se acumulen kilos de más, aunque se consuma lo mismo que una persona que se mantiene delgada.

El consejo pues es reducir la cantidad de alimentos que consumimos en la cena y que ésta sea lo más temprano posible, máximo a las ocho de la noche, de esta manera por la mañana se tendrá más hambre, se desayunará mejor y se enfrentarán mejor las actividades a lo largo del día.

De esta forma al llegar la comida del mediodía se podrán consumir cantidades adecuadas, y por la noche no se llegará hambrienta.

La idea no es pasar hambre, sino evitar atiborrarse de comida tras largos periodos de ayuno, como sucede con las personas que no desayunan, o desayunan muy poco, comen a la carrera y por la noche se desquitan consumiendo todo lo que se les antojó a lo largo del día pero que no les dio tiempo para prepararse.

Una manera der no pasar hambre durante el día, además de incluir fruta en el desayuno, acompañada de fibra, y proteína que permitan sentirse satisfecha sin sobrecargar el estómago con alimentos difíciles de digerir, es tomar dos colaciones una a media mañana y la otra por la tarde.

Beber medio litro de agua unos quince minutos antes de comer o cenar contribuye a evitar comer de más, y  a una mejor digestión.

El cenar ligero se relaciona con que de acuerdo a la medicina tradicional china en el horario comprendido entre las once de la noche y las tres de la mañana la vesícula biliar y el hígado, dos órganos fundamentales en la digestión trabajan y se regeneran, de esta manera al cenar temprano y ligero permitimos que funcionen mejor.

Así  aunque al final del día hayamos consumido las misma cantidad de alimentos que acostumbramos, el repartirlos de manera equilibrada e ir disminuyendo la cantidad conforme pasa el día se logra ir perdiendo peso de manera lenta pero sostenida.

Hay que recordar que una buena manera de evitar pasar hambre es elegir alimentos saciantes, ricos en fibra y agua que tienen la ventaja de que se digieren con mayor facilidad.

Las verduras como las espinacas, brócoli, zanahorias, calabazas, champiñones, junto con las leguminosas como garbanzo, frijol, lentejas; y las frutas como la manzana, la naranja, las peras y las uvas además de ser ricas y nutritivas, contribuyen a saciarnos y evitar quedar con hambre.

La gelatina preparada con frutas, y  sin azúcar, es excelente como postre, o como parte de la colación, ya sea matutina o vespertina.

No hay que olvidar incluir en la dieta frutos secos como la nuez, avellanas, almendras, pistaches o cacahuates, así como la ciruela pasa, que además de nutrir contribuyen a un mejor desarrollo intelectual y una excelente digestión.

Si se siguen estas pequeñas reglas se podrá observar en pocas semanas que la grasa corporal disminuye, y si además se acompaña de ejercicios de manera cotidiana, mínimo treinta minutos por día se formará músculo y se perderá la flacidez presente en las personas sedentarias y mal alimentadas.