Nutrición

La obesidad en América Latina, un problema de salud pública

Eres lo que comes, reza un dicho popular con el que en distintas campañas de salud en América Latina buscan hacer un llamado de atención frente al creciente número de personas obesas y sobre los riesgos de las enfermedades asociadas al sobrepeso. Estudios epidemiológicos evidencian que en poblaciones latinoamericanas 45 por ciento de los hombres y 38 por ciento de las mujeres presentan algún tipo de obesidad o sobrepeso.
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La obesidad en América Latina, un problema de salud pública

Frente a esta realidad los expertos hablan hoy en día de la existencia de una epidemia de obesidad y llaman la atención sobre la necesidad de entender que esos kilos de más pasaron de ser un tema de la estética para convertirse en un problema crónico de salud individual y pública.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que si usted o su familia no deciden cuidarse y prevenir lo que han catalogado como la epidemia del siglo 21, usted tendrá un lugar asegurado entre los 700 millones de obesos que estiman habrá en el mundo para 2015. Según el organismo, de mantenerse la tendencia actual en cinco años existirán aproximadamente 2 mil 300 millones de adultos con sobrepeso en el planeta.

Entre los países con mayor índice de obesidad se ubican México, Venezuela y Guatemala. Aunque los estudios indiquen que Latinoamérica aún registra tasas de obesidad muy por debajo con relación a la de los países desarrollados como Estados Unidos, el tema no debe dejarse de lado.

Las tasas de obesidad aumentaron considerablemente desde 1980 cuando comenzó a extenderse el consumo de comida rápida en América Latina. Este aumento en el consumo de la llamada comida chatarra ha llevado a los nutricionistas a recordar que un obeso vive diez años menos que alguien con peso saludable.

Con este panorama, mirarse en el espejo y encontrarse con esos kilos de más no debe ser un motivo de preocupación relacionado con los parámetros de belleza, sino un problema asociado con la salud pública y es que en nuestro continente a medida que se logra erradicar la miseria en los sectores más pobres de la población, la obesidad aparece como un problemas más grave que la desnutrición.

Los sistemas de salud en América Latina alertan sobre la creciente demanda de atención de las dolencias crónicas relacionadas con la obesidad, tales como la diabetes tipo 2, enfermedades coronarias, hipertensión arterial, enfermedades del aparato locomotor (artrosis) y diversos tipos de cáncer. En el caso de la obesidad infantil, ésta se asocia a la mayor probabilidad de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta.

Coma para vivir y no viva para comer

Coma para vivir y no viva para comer

Un estudio realizado en el Reino Unido afirma que si todas las personas siguieran determinadas pautas en su dieta, unos 33 mil individuos podrían sobrevivir cada año. Estudios hechos en la Universidad de Oxford revelan que comer cinco porciones de frutas y verduras al día tiene el mayor de los efectos.

Por otro lado, las investigaciones indican que de reducirse al menos en 1 por ciento el consumo de las llamadas grasas trans y de las grasas saturadas - Las grasas trans son un tipo de grasa vegetal que al ser sometida a procesos industriales de hidrogenación se transforma del estado líquido al sólido con graves consecuencias para la salud- podrían prevenirse un significativo número de infartos.

Es recomendable entonces vigilar las grasas que consumimos y evitar las grasas saturadas y los productos que podrían contener grasas trans como la margarina, la manteca, los productos que han sido freídos en aceites que se han usado repetidamente como las papas fritas u otros alimentos de establecimientos de comidas rápidas.

Los nutricionistas también aconsejan evitar los alimentos procesados que tenga una apariencia muy esponjosa como pasteles, panes, galletas, porque los más seguro es que contengan altos niveles de grasas trans.

La OMS recomienda a los gobiernos restringir la publicidad de alimentos con alto contenido de sal, azúcar y grasas peligrosas. Hacen una alerta sobre la influencia de estas publicidades en la población infantil . En el mundo hay al menos 42 millones de niños menores de 5 años con obesidad y sobrepeso.

Este problema de salud pública sólo beneficia a la multimillonaria industria de la dieta que a diario bombardea el mercado con fórmulas “milagrosas” para bajar de peso y no crea conciencia sobre la necesidad de cambiar los hábitos de alimentación para llevar un estilo de vida saludable que incluya actividad física y una conciencia real de que Eres lo que comes.


Fuente:

Organización Mundial de la Salud