Nutrición

Modificar hábitos alimentarios para perder peso

Uno de los mayores problemas que enfrentan las personas que se ponen a dieta para bajar de peso, es que en cuanto logran el peso deseado, abandonan la dieta y recuperan kilos, e incluso más de los que se tenían anteriormente.
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Modificar hábitos alimentarios para perder peso

El problema según los nutriólogos es que la mayoría de las dietas rápidas o mágicas como se les conoce, no modifican hábitos alimenticios, y se  regresa a los malos hábitos en cuanto sienten que ya cumplieron su meta.

Para contra restar esta situación la nueva tendencia es trabajar con las personas para crear hábitos saludables, de esta manera, aunque la pérdida de peso suele ser más lenta, a la larga se logra estabilizar y con menos posibilidades de sufrir el temido rebote.

Un hábito tarda en fijarse entre 18 y 254 días, señala un estudio publicado en la universidad de Londres y publicado en la revista médica Journal of  Social Psychology.

Es decir que si de verdad deseamos modificar algunos hábitos que nos están dañando, entre ellos la alimentación es necesario que durante por lo menos mes y medio incluyamos en la dieta diaria un mayor número de frutas y verduras, y evitemos a toda costa consumir alimentos industrializados, o los llamados chatarra.

Por ejemplo si vamos al cine, o nos sentamos frente a la tele y siempre hemos acostumbrado consumir palomitas u otras frituras, e incluso bebidas azucaradas  embotelladas, como jugos y refrescos, optemos por fruta fresca, o seca, así como palitos de zanahoria, jícama, pepino y apio, agua pura.

Al principio podría resultar difícil hacer esos cambios, pero una vez que el cerebro y el organismo se acostumbren, de manera automática se optará por estos alimentos.

En los horarios de comida regular si se incluyen mas ensaladas, y verdura al vapor en lugar de alimentos fritos, se irán restando calorías de manera natural y al cabo de un tiempo se notará en nuestro cuerpo.

Modificar hábitos alimenticios no tiene porque ser aburrido, por el contrario con el tiempo se aprende a disfrutar de las ensaladas y verduras, al grado que incluso cuando acudimos a un restaurante escogemos aquellos que tienen una amplia barra de ensaladas.

Pero ojo hay que evitar los aderezos cremosos y en su lugar optar por las vinagretas, o aquellas que tengan como base yogurt.

Un estudio llevado a cabo por la Universidad de los Ángeles California, observó que aquellas personas que se visualizaban con una figura más delgada y saludable lograban modificar de manera natural sus hábitos y encontraban que las frutas y verduras consumidas de manera cotidiana por la mañana o en las meriendas, les aportaban más beneficios, ya que se sentían más ligeras para seguir realizando sus labores cotidianas.

Es común que después de regresar de un almuerzo, ya sea social o de trabajo se sienta el cuerpo pesado, con pocos deseos de integrarse de nuevo a sus labores, ello se debe a que se consumieron alimentos de difícil digestión como las carnes rojas, muy condimentadas, rebozadas o empanizadas que contienen gran cantidad de grasa.

En cambio si se opta por más verduras, ensaladas que incluyan pollo, atún o queso en lugar de carnes rojas, la digestión será más tersa, se evitará la sensación de pesadez, aunque se sentirá satisfecha.

En casa hay que evitar tener frituras, o alimentos precocidos, en lugar hay que llenar el refrigerador de frutas y verduras, compradas de preferencia en el mercado, para evitar aquellos alimentos industrializados que contienen saborizantes artificiales y nos incitan a comer de más.