Nutrición

No es lo mismo tener hambre, que antojo

Hay que aprender a escuchar nuestro cuerpo y distinguir entre el hambre y el antojo, señala la nutrióloga Sigrid Pimentel Martin, al tiempo que recuerda que comer en exceso contribuye a que se acumule grasa en el cuerpo, lo que provoca sobrepeso u obesidad y es causa de múltiples enfermedades como la diabetes, la hipertensión y hasta algunos tipos de cáncer.
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No es lo mismo tener hambre, que antojo

Por: Alicia Yolanda Reyes

Por: Alicia Yolanda Reyes

La funcionaria de la Secretaria de Salud Jalisco enfatizó que  al comer en exceso el organismo convierte en grasa el remanente, y ésta se acumula en alguna parte del cuerpo, vientre, caderas, brazos, piernas, glúteos, cuello y hasta en la cara.

La grasa acumulada en el vientre es la que ofrece mayor riesgo de que los órganos internos también se vuelvan grasos, y se sufran problemas de salud como infartos, hígado graso, diabetes y síndrome metabólico.

Por eso aconsejo distinguir entre estar satisfech@ y estar llen@. Satisfecho se refiere a saciar una necesidad de comer, sin embargo la mayoría de las personas sigue comiendo, sobre todo si tiene alimentos a la vista.

Esas tostaditas en la mesa, el pan, la mantequilla y otros alimentos que a la hora que sumamos la cantidad se convierten en otro plato fuerte más.

Las bebidas a las que se les da poco valor, o incluso ni se consideran como parte de lo que se consumen pueden ser muy calóricas, como la cerveza, los cocteles preparados, los jugos industrializados y hasta un capuchino, que si se prepara con leche entera y crema batida puede llegar a sumar 400 o 500 calorías.

Lleno es ocupado por completo, y es difícil que se pueda comer más porque produciría náuseas, en estos casos incluso se producen agruras, gases y otros malestares que van de leves a graves.

Aprender a comer y distinguir entre el hambre y el antojo es un proceso lento, es reeducarnos, pero una vez que se aprende se llega incluso a perder peso sin necesidad de una dieta estricta.

Pimentel Martín señaló que los seres humanos comemos por gusto, por ansiedad, por distracción, por gula, para socializar con otras personas y relacionarnos con ellas.

También se come por aburrimiento, por costumbre, por cultura, por adicción o compulsión, para calmar los nervios. Es decir que comer cubre muchas necesidades, pero la más importante es el hambre.

Respetar los horarios de alimentación ayuda a que no se ingieran alimentos de más; sin embargo si en algunas ocasiones por trabajo o cualquier otra actividad se nos dificulta comer en el horario establecido hay que consumir una colación baja en grasas, como puede ser una manzana, una naranja, un puño de frutos secos, e incluso una ensalada aderezada con aceite de olivo, limón o yogurt, pero jamás con una aderezo embotellado que contienen una gran cantidad de calorías, por el azúcar, la sal y la grasa que les adicionan para darles mejor sabor.

La nutrióloga ofrece unas pequeñas recomendaciones para evitar acumular kilos de más. Por ejemplo comer regularmente y a las horas correspondientes.

Comer conscientemente, hacerlo sin distracciones como la tele, el cine, etc.

Una buena idea es usar platos pequeños; añadir fibra a nuestra dieta; comer lentamente, evitar los restaurantes donde se sirvan buffet, evitar los postres o consumir porciones muy pequeñas, limitar o evitar los aperitivos.

Siguiendo estas recomendaciones y realizando una rutina de ejercicios, dormir por lo menos de siete a ocho horas, ayudará a tener agilidad mental y no tener problemas estomacales o gástricos.