Nutrición

Reducir el consumo de sal: una necesidad para salvar vidas

Autoridades de la salud están solicitando a la industria alimenticia que reduzca el sodio en productos que van desde fideos instantáneos hasta pan. Las iniciativas son variadas, pero parte de un denominador común: si se reduce la sal en productor preelaborados, se salvarán decenas de miles de vidas en apenas una década.
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Reducir el consumo de sal: una necesidad para salvar vidas

Autoridades de la salud de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Costa Rica, Cuba, Estados Unidos, México, Surinam y Uruguay emprenden iniciativas variadas -desde campañas educativas y mediáticas hasta la colaboración con los fabricantes de alimentos- para reformular los productos alimentarios para que contengan menos sal.

"La reducción de la sal es una de las medidas de salud pública disponibles más eficaces en función de los costos", afirmó el doctor Norm Campbell, profesor de medicina en la Universidad de Calgary, en Canadá.

Allí se estima que reducir el consumo de sodio un 10 % cada año en 18 países de América Latina, podría prevenir unos 593.000 eventos cardiovasculares y salvar alrededor 54.000 vidas. Los estudios indican que la reducción del consumo de sal disminuye la prevalencia de las enfermedades crónicas relacionadas.

Aunque la sal es esencial para el cuerpo humano, el consumo excesivo puede causar hipertensión, un importante factor de riesgo para ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y enfermedades renales. En las Américas, entre una quinta y una tercera parte de los adultos sufre
hipertensión y, entre las personas de más de 80 años de edad, el porcentaje supera el 90%.

En la mayoría de los países de la región, la ingesta promedio de sal es considerablemente superior a la recomendación internacional de consumo de menos de 5 gramos de sal por persona al día. Los brasileños consumen en promedio 11 gramos al día, mientras que los argentinos consumen 12 gramos, los canadienses 7,7 gramos, y los estadounidenses 8,7 gramos por persona al día.

Pero la amenaza a la salud no está sólo en la sal que se le agrega a la comida en la mesa. En la mayoría de los países de las Américas, la proporción mayor de la sal alimentaria proviene de las comidas pre-hechas y los alimentos elaborados como el pan, las carnes procesadas, los cereales para el desayuno y los refrigerios.

"La mayoría de las personas no saben de dónde proviene la mayor parte de la sal que ingieren y cuán nociva puede ser para su salud", asegura James Hospedales, Asesor Principal de la Organización Panamericana /OMS en materia de prevención y control de enfermedades
crónicas.

"La concientización y la modificación del comportamiento son importantes, pero las políticas y la acción para toda la población son clave si queremos que la opción saludable sea la alternativa fácil de elegir para las personas", agregó.

En Argentina y Chile, las autoridades sanitarias han trabajado con éxito con panaderías grandes y pequeñas para reducir el contenido de sodio del pan, una de las principales fuentes de sal alimentaria en ambos países. En Brasil, las principales asociaciones de fabricantes de comida han acordado reducir el contenido de sal en el pan preparado industrialmente en un 10% para 2014.

El Grupo Regional de Expertos de la Organización Panamericana de la Salud sobre la Prevención de las Enfermedades Cardiovasculares mediante la Reducción de la Ingesta de Sal Alimentaria está
constituido por destacados expertos en nutrición y enfermedades crónicas de universidades, dependencias gubernamentales e instituciones de investigación de América del Norte, Central y del Sur, el Caribe y Europa.

En el último encuentro del grupo, en Washington, se analizaron los datos sobre la eficacia de la reducción de la sal y se examinaron las enseñanzas extraídas de las iniciativas de reducción de la sal actualmente en marcha en los Estados Miembros de la Organización Panamericana de la Salud.

Fuente: Organización Panamericana de la Salud