Opinión

APHOTICARIO: Hiperactividad en los niños y las terapias

El término “hiperactividad” se utiliza para describir a una clase de niños (posteriormente jóvenes y adultos) que presentan un comportamiento especial, diferente de la mayoría, a los que se considera “normales”.
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APHOTICARIO: Hiperactividad en los niños y las terapias

En la actualidad se considera como un trastorno de conducta, caracterizado básicamente por una gran dificultad de mantener la atención en una situación durante un período de tiempo razonablemente prolongado, junto a movimientos frecuentes de manos, extremidades,… La dificultad para mantener la atención en una tarea o actividad incluye tanto actividades motrices (“hacer algo”), como actividades intelectuales (“pensar o reflexionar sobre algo”)

Destaca en estos niños: Una actividad motriz excesiva (se mueven constantemente y mucho más que lo “normal”). Además, su movimiento no parece justificado por la necesidad de hacer algo; parece que “se mueve por moverse”.

Una importante dificultad para poner atención a las situaciones: lo que ven o escuchan. Atienden con interés durante unos períodos de tiempos muy breves e insuficientes para analizar las diversas situaciones u objetos con detenimiento y eficacia.

Una gran impulsividad cognitiva (no a causa de emociones intensas) o déficit de reflexividad, que se pone de manifiesto cada vez que tienen que responder a una pregunta o tomar una decisión. Lo hacen siempre o casi siempre, con “la primera idea que se les ocurre” o que “ya tienen pensada de antemano”.

Suelen abandonar lo que están haciendo sin haberlo terminado. Empiezan cosas y no las terminan: juegos, tareas escolares,…

Su falta de atención les dificulta aprender muchas cosas, por eso presentan retrasos generalizados en su desarrollo: social, escolar, personales, etc.

En el Centro Educativo suelen tener problemas de relación con sus Profesores y compañeros (aunque no siempre es así), suelen leer y escribir mal; cometer errores frecuentes en sus tareas escolares, confundir hechos, fechas (Todo debido a su falta de atención).

Suelen perder u olvidar dónde ha dejado sus cosas; juguetes, materiales escolares,…Sus movimientos suelen ser bruscos, rápidos y, consecuentemente, torpes: rompen cosas sin querer, tropiezan, se golpean.

Las siguientes son sugerencias para saber cómo preparar a tus hijos para la visita a un terapeuta: Ser claro, sincero y abierto acerca de por qué su niño necesita ir. Para niños pequeños, asegúrate de que entienden que se trata de una persona que habla con ellos, no un médico que pone inyecciones.

Explícale que es un terapeuta que ayuda a los niños a sentirse mejor. Para niños mayores, asegúrate de que entiende que cualquier cosa que le diga a la terapeuta es confidencial, y que el terapeuta no se lo contará a los padres.

La excepción puede ser si el niño expresa el deseo de lastimar a otros. Ayuda a tu niño a entender que de la labor del terapeuta se beneficiará toda la familia.