Opinión

APOTHICARIO: Un evangelista médico

Comenzamos esta columna con una pequeña definición del concepto “Apothicario” o también “Apothecario”, la cual proviene de la palabra griega apotheka que significa almacén o tienda de víveres. De esa expresión se deriva boticario en español y también la palabra bodega. El uso más extendido en la Edad Media de Apothicario era para lo que hoy se conoce como farmacia y que usamos como excusa para hacer un encuentro virtual a través de esta columna.
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APOTHICARIO: Un evangelista médico

Por: David Norris

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Justamente en la antigüedad, al comienzo de la era cristiana se dio a conocer un hombre que nos ha ayudado a tener una visión de la vida de Jesús de Nazaret, estamos hablando del San Lucas, el evangelista. Lo interesante de este personaje histórico, era que su condición de médico, que le daba una perspectiva lógica en su visión de la vida cotidiana pero que un día decidió tomar el camino espiritual y emprender la reconstrucción de la vida de uno de los hombres que ha transformado la historia del planeta y la visión de cómo concebimos nuestra percepción de los acontecimientos que nos rodean. No era judío, era griego, de educación formal al estilo occidental, pero fue seducido por la historia del Rabí de Galilea y desde entonces emprendió una manera distinta de ejercer la medicina.

En su labor religiosa Lucas, se ocupó de entrevistar, según la tradición cristiana, a los apóstoles y se presume a la Virgen María, de allí la razón que su evangelio es el más rico en detalles acerca de la vida de Jesús y también el que trata con mayor vehemencia la parte de la infancia del mesías.

Ahora bien, Lucas representa la fusión de un hombre de ciencia, dada su profesión de médico, con su inclinación espiritual algo muy inspirador si hacemos una proyección hacia nuestro días, debido a que el mundo se encuentra en un transitar donde la ciencia y la religión se acercan mutuamente y se explican entre sí.

En el mundo de la medicina moderna esa visión humana de la profesión apunta directamente a San Lucas, pues él como médico siempre antepuso su condición humana y se la impregnó a su labor de galeno, ya que, según la tradición, acompañó al apóstol Pablo, quien no gozaba de muy buena salud y necesitaba de cuidados recurrentes.

Un hecho curioso es que en la Iglesia Católica nunca ha habido un papa que lleve por nombre Lucas, pero que de existir, sería un mensaje interesante de cómo concebimos la ciencia hoy en día y en especial la medicina por fuerte carácter social y humano, pues nada es más valiosos que la vida humana, la cual depende de una buena salud en el sentido más amplio de la palabra.